«Hoy leeremos una historia con algo mágico, ¿adivinan qué es?», «¡Una espada», «No», «¡Un espejo!», «No», «¡Un anillo!», «No», «¡Unos zapatos!», «No», «¡Un lápiz!», niego con la cabeza y sigo, manos atrás, escondiendo el libro. «¿Se rinden?», «¡Nooooooo!». «¡Un chaneque!», «¡Una bruja!, «¡Un gato!», «¡Una sirena!», «¡Un panquecito!», «¡Un árbol!», «¡Una mochila!», «¡Un unicornio!», «No, no, no, nada, de eso». «¡Mi mamá!», risas, «No», «¡Ya!», «¡Ya dinos!».

«Está bien. ¿Listas, listos? Con ustedes…. …. …. ¡La caca…», revelo la portada del libro, «…mágica!». Explosión de carcajadas.

Durante varios años, entre 2013 y 2015, el cómic La caca mágica, de Sergio Mora (Bang ediciones, 2009), fue un as bajo la manga en mis sesiones de lectura en voz alta con niñas y niños de primaria. Infalible. Mis amigos Carmen y Paadin me había recomendado mucho la colección «Mamut Comics», de la editorial Bang («formada por dos argentinos, un catalán y un francés cuando se encuentran en Barcelona», como dicen en su web), y fue con La caca mágica, inaugural de la colección, que la conocí.

Creo que nunca había visto un libro que dijera en su portada «Mi primer cómic. 3+ años». ¿Un cómic para primera infancia? ¿Silente? Sí, y mágico: un niño, vestido de conejo, descansa al pie de un árbol hasta que un travieso pajarito le descarga una lluvia de caca rosa en la cabeza; la montaña de caca acumulada abrirá los ojos, ¡cobra vida!, para divertir al niño con un secreto escondido en el excremento de los pájaros.

Por aquel tiempo, 2011, aún no tenía este blog, ni había hecho el máster en LIJ de la UAB, y en las sesiones mensuales con el consejo editorial infantil del semanario Gente Chiquita, en el que trabajaba (2008-2012), no recuerdo haber revisado cómics con las niñas y los niños consejeros entre las novedades editoriales que nos llegaban a la redacción del periódico Reforma, pero, La caca mágica, se quedó, y una pregunta: ¿Dónde estaban los cómics para niñxs y jóvenes? ¿Por qué no aparecían entre las novedades de las editoriales de literatura infantil y juvenil?

«Al ser papás, en 2008, nos dimos cuenta de que la producción editorial [de cómic] había dejado de lado los niños, ¡qué injusticia!», apuntan, en su web, los creadores de Bang. También el mundo LIJ.

Si bien no ha sido uno de mis enfoques principales, desde que inicié este blog, hace 12 años, he intentado responder a esas preguntas y reseñar cómics. Rastreo y encuentro, al preparar este artículo, que empecé por Pequeño vampiro. Va a la escuela de Joann Sfar (Océano Travesía, 2010, México) y En dosis diarias de Alberto Montt (Sexto Piso, 2013, México) y con unas microentrevistas a BEF, Powerpaola y, otra vez, Montt.

Y desde 2015, cuando empecé a publicar mis revisiones anuales de «los mejores libros» me interesó siempre incluir por lo menos un cómic infantojuvenil.

Así llegué a maravillas como En el bosque de Federico Pazos, Pablo Cabrera, Powerpaola, Decur, María Elina y Liniers (Editorial Común, 2015, Argentina); Antes no había nada de Chiara Carrer (Petra Ediciones, 2015, México); El dectective Intríngulis y el secuestro de Mimí de Amaicha Depino, Ileana Lotersztain y Fabián Mezquita (Ediciones Iamiqué, 2016, Argentina); Barbosa el pirata. Viaje al revés de Mateo y Jorge González (Mamut Cómics-Bang ediciones, 2017, España); La breve pero significativa lucha de la Niña Ajolote de Carolina Castañeda (Edelvives y Secretaría de Cultura, 2018, México); Color de hormiga de Emmanuel PÑA (La Cifra Editorial y Secretaría de Cultura, 2018, México); Cómbita de Óscar Pantoja y Jim Pluk (Rey Naranjo, 2019, Colombia); Aquí es un buen lugar de Ana Pessoa y Joana Estrela (Ediciones El Naranjo, 2020, México) y tres más, que había incluido en mis rutas, pero hasta ahora reseñaré: Relación de antigüedades deste reyno del Perú de Gonzalo Macalopú Chiu (Casa de la Literatura Peruana, 2021, Perú) y Mandrágora de Santiago Moyao (Tierra Adentro/FCE, 2023, México).

Hay, sí, pero en México, todavía cuesta encontrar: pareciera que la edición y lectura de cómic no ha terminado de instalarse en la industria editorial de literatura infantil y juvenil ni entre las personas mediadoras de lectura ni entre quienes hacen investigación. Como dos mundos paralelos, aunque podrían ser almas gemelas: he aquí una pista para convocar lectorxs. Sigo rastreando para escribir esta nota y encuentro, sí, también, otras viñetas positivas.

Alberto Montt.

 

►»Las historietas están de regreso», pero ¿llegan a la LIJ? ▪︎

Argentina es aliento en esta historia. No es casualidad que dos de los fundadores de la notable Mamut cómics/Bang sean argentinos (Maxi Luchini y Ed) ni que en la primera revisión anual de ilustrados que publiqué incluyera En el bosque, un libro de Editorial Común, creada por Liniers, heredero de la influyente tradición de historieta argentina (y de quien me volví lector nomás descubrir sus compilatorios de Macanudo, en 2006, mientras hacía un semestre de intercambio universitario en Buenos Aires), ni que desde Argentina se haya publicado un libro imprescindible para quienes trabajamos la mediación lectora: La historieta va a la escuela. Trabajar con cómics en el aula, la biblioteca y el hogar de Libertad Margolles (lleva en el nombre el parentesco con Mafalda) en colaboración con Perla Calvet y Silvina Marsimian y con la edición de Susana Itzcovich, pionera del periodismo y la crítica especializada en literatura infantil y juvenil. 

Allí, en un libro publicado en 2018, por Lugar Editorial, desde Buenos Aires, Margolles habla de un «regreso de la historieta» y una «etapa de revalorización» al observar que «han sido incorporadas con stands propios en las ferias del libros, con artículos en las páginas culturales de los diarios (…), sus autores solicitados en ferias, escuelas y demás eventos (…), en las grandes librerías se les ha asignado un espacio destacado (…), han proliferado las comiquerías».

Esta observación me interesa, sobre todo, por cómo ese «regreso» habla también de una «llegada» a la industria editorial de LIJ. Margolles destaca el nacimiento, en 2011, de los Premios a la Historieta Argentina para Niños y Jóvenes, de Banda Dibujada, un movimiento cultural para la difusión de la historieta para niños y jóvenes creado en 2004, año clave para la historieta para chicxs en Argentina, pues también entonces, sigue Margolles, surge la categoría de historieta en los premios Destacados de ALIJA (Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de Argentina).

La década del 2010 coincide con un relativo auge también en México. En 2012, la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, FILIJ, de la Ciudad de México (hasta 2018 la feria especializada en LIJ más grande de Iberoamérica), había empezado a hospedar, desde su segunda edición, el «Festo Cómic», del que también llegó a existir un premio de novela gráfica; en 2016 nace el Premio Nacional de Novela Gráfica Joven del Programa Cultural Tierra Adentro y la Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro; y en 2017, la FIL Guadalajara inaugura su primer Salón del Cómic y la Novela Gráfica.

Luego, en 2020, Alas y Raíces, el programa federal de cultura infantil y juvenil de la Secretaría de Cultura lanza la convocatoria «Las otras tintas» que invita «autores e ilustradores de 16 años en adelante a participar en la publicación de novelas gráficas dirigidas a niñas, niños, adolescentes y jóvenes lectores», pero que, lamentablemente, tuvimos que declarar desierta (fui parte de un intento de Comité Editorial de Alas y Raíces que fungió, improvisadamente, como jurado del concurso) y proponer una adecuación de las bases para ampliar la categoría a «narrativa gráfica» (aceptar también álbumes) y subir el monto del premio para que resultara más atractiva para lxs artistas de cómic. En 2021, ganan dos álbumes y una novela gráfica, Pequeñas y medianas observaciones (de libre descarga aquí) de uno de los autores de cómic más prolíficos y premiados de México Emmanuel PÑA. También ese año la Secretaría de Educación Pública en México decide incluir en su Colección Biblioteca SEP Centenaria en 2021 el libro de Libertad, La historieta va a la escuela. 

Otras dos viñetas importantes en esta crónica de ascenso irregular, que intenta apoyar la tesis de Libertad Margolles sobre un auge del cómic no sólo argentino, quizá regional, son los nacimientos de dos premios: En 2019, en Perú, el modélico Primer Concurso Nacional de Narrativa Gráfica de la Casa de la Literatura Peruana, el Ministerio de Cultura de Perú y la Alianza Francesa, que propone la adaptación de un clásico literario peruano y contempla una fase de talleres y acompañamiento de proyectos; y en 2023, en México, el Premio Internacional Espectrográfica de Novela Gráfica Infantil y Juvenil del Fondo de Cultura Económica, quizá una de las señales más prometedoras de este posible boom.

 

¿O es otro ¡boom! que hace plop ? ⦿

Aunque nos quejemos -con razón- del esnobismo literario y otras prácticas excluyentes (de la crítica, la academia, las ferias del libro, etc.), la LIJ también puede ser sectaria. Debería, por proximidad marginal, ser una aliada del cómic, sin embargo, hacerle un lugar, otorgarle entidad de literatura dentro de la literatura infatojuvenil, ha tomado su tiempo. Quizá la escasa inclusión de cómics en premios, listados y catálogos de LIJ se deba no solo a prejuicios persistentes, sino también a que la historieta es un mundo en sí mismo, «el noveno arte», al que que tampoco interesa demasiado ver hacia la literatura infantil y juvenil, y al que niñxs y jóvenes llegan con o sin permiso, con o sin mediación.

En ese contexto se explica la creciente popularidad del webtoon y el manga, territorios que no exploraré aquí (¡pero debería!) y a los que, como yo, buena parte de lxs mediadores de lectura enfocados en LIJ no entran; o al menos esa es la opinión de Áurea Xaydé Esquivel Flores, investigadora y coordinadora de la Biblioteca Alaíde Foppa del CCUT y una de las expertas en la materia, cuando le pregunto por un panorama del cómic en la LIJ actual en México.

«Por supuesto que hay muchísimo cómic produciéndose en México, mucha autoedición, en realidad, la cual parece ser la tendencia general, pero los públicos son más bien jóvenes adultos en adelante. ¿Pensar en públicos infantiles y juveniles per se?, no tanto. Laura Hernández, amiga y colega investigadora de historieta mexicana, piensa que el mercado del público infantil está básicamente cooptado por el libro ilustrado, y coincido. Si esto lo combinas con el hecho de que mediadores y promotores de lectura no incorporan cómic a sus acervos, ya sea porque creen que no hay o porque consideran que no vale la pena, el panorama se complica. Por supuesto que sí hay ejemplos [de cómic en LIJ] que valen la pena, pero no sé si como para hablar de ‘una escena mexicana’. Como lo veo, hay ilustradores talentosísimos pero muchos no son necesariamente narradores visuales para cómic».

El escritor e investigador chileno, Claudio Aguilera, jefe del Archivo de Láminas y Estampas de la Biblioteca Nacional de Chile, confirma el divorcio: «hay una separación muy fuerte entre los que publican historieta y los que publican LIJ». A pesar de que, me cuenta, un estudio publicado en 2025, “Caracterización de agentes culturales del cómic en Chile”, considere al sector como «vibrante, diverso y en plena expansión, que combina tradición, autogestión y nuevas voces digitales».

«Autores y autoras describen un escenario en el que adolescentes y jóvenes adultos conforman el núcleo central de la lectoría, pero no se trata de un público exclusivo. También se reconocen audiencias transversales, desde niñas y niños hasta familias completas, además de grupos especializados con intereses en temáticas históricas, políticas o de memoria. Este ensanchamiento del público ha sido interpretado como un signo de legitimación social del cómic, que hoy deja atrás su antigua etiqueta de ‘lectura de nicho’ para consolidarse como un vehículo cultural de mayor alcance», leo en el estudio realizado a partir de una alianza entre las asociaciones Cooperativa Gráfica Chilena y Entre Viñetas de Colombia.

En ese contexto, continúa Claudio, una editorial chilena de LIJ, Grafito Ediciones, realizó un importante rescate de Chepita, una popular historieta infantil de los 70, y al explorar las redes sociales de ¡FAH! Festival Argentino de Historieta, descubro que la editorial Primavera Revólver, que empezó como una revista mensual de historietas, tiene una colección de álbumes «Primavera bonete» y otra de cómics «Chiquirietas» para niñxs, que otras editoriales o colecciones de cómic infantil como ComikDebris y Musarañita continúan publicando novedades y que Hotel de las ideas se asoció hace un par de años con Mamut comics al publicar Cómo ser un zombie de Gustavo Salas. 

En noviembre de 2025, la Feria Internacional del Libro Infantil de Shanghai (CCBF) y la Feria del Libro Infantil de Bolonia organizaron la exposición «Children Plus – COMICS: Exploring the World, One Bubble at a Time», una muestra que celebró al cómic con más de 300 títulos de todo el mundo. Tardó muchas décadas, pero desde 2020, la Bologna Children’s Book Fair lanzó una categoría de cómic en sus premios (con tres subcategorías: Primeros lectores, lectores intermedios y jóvenes adultos) e inauguró la «Comics Corner» en el centro de exposiciones de la feria.

«El mercado del cómic, especialmente los libros dirigidos a lectores más jóvenes, ha experimentado recientemente un enorme crecimiento tanto en producción como en calidad», se lee en el libro conmemorativo por los 60 años de los premios de Bolonia: 60 years of wonder. 1965-2025, 843 books. The legacy of the Bolognaragazzi Award. Lamentablemente confirmo que ninguna historieta latinoamericana ha sido reconocida todavía en esta categoría, casi dominada por Francia y Bélgica. Pero estoy seguro que es cuestión de tiempo. (ATENCIÓN editorxs y creadorxs con cómics publicados entre el 1 de enero de 2024 y el 31 de diciembre de 2025 tienen hasta el 31 de enero de 2026 para inscribir sus libros).

En 2018, cuando publiqué la entrada En busca de un libro no editado todavía, varixs entrevistadxs coincidían en que la publicación de cómic en la LIJ seguía siendo una tarea pendiente: «Más historietas y novelas gráficas, más sentido del humor, más libros silentes, mayor diversidad lingüística, exploración de formatos y cruce de géneros literarios…». Me parece que en algunos de esos caminos sí se ha avanzado, aunque con baches, en México y Latinoamérica, aunque falte mucho. Así que no me parece que este ¡boom! del cómic en la LIJ haya hecho ¡plop!; más bien, va generando, poco a poco, viñeta a viñeta, un sostenido ¡zhoooom!

∡⁍ Entonces, ¡zhooom! ¿quién publica cómic para niñxs y jóvenes en México y otros países de Latinoamérica?

En la siguiente entrega de este artículo comparto una revisión y sondeo -no exhaustivo- enfocado en quienes interesa el abrazo entre la literatura infantil y juvenil y el cómic. Por lo pronto, más señales en esta selección.

 

12 cómics para niñs y jóvenes

1/3: Primera de tres entregas.

Alumbran muchas noches y fueron publicados desde México, Guatemala, Colombia, Perú, Chile y Argentina por editoriales o colecciones que, en su mayoría, se enfocan en literatura infantil y juvenil. Los primeros cuatro que reseño en esta entrada exploran redes de afecto con lo no humano: estrellas, robots y perros… y a manera de ruta de libros ilustrados para este 2026.

A cuatro manos, un poecómic: ➤✫ Mi buena estrella de Cecilia Pisos y Gastón Caba, donde una niña y su estrella son inseparables, como lo son un niño y su robot en ➢✽ Bo-To de Mariana Ruiz Johnson. De allí, el recorrido se desplaza de una ciencia ficción utópica a una claramente distópica con: ▸▸▸Volver atrás de Abraham Balcázar; hasta encontrar un punto intermedio: un relato realista situado en un futuro de autómatas no tan lejano: ∡⁍El paseador de perros de Emmanuel PÑA. En las tres últimas obras, la inteligencia artificial ocupa un lugar central.

Vendrán, después, también a dos manos: La búsqueda de Natalia Colombo, Chepita de Guillermo Durán, Guidú, Lutino de Jozz Ojeda y La inocencia de los árboles de Valentina Medina Pabón, y a cuatro: Equis y Zeta de Isol y Jorge Luján, ¡Pombástico! de Silvia Guzmán y Camilo Vieco, ⤕ El tungsteno de Fabli Soto y Jorge Lévano y Salvar el fuego de Julio Serrano Echeverría y Rosario Lucas. Y muchas menciones a otros cómics para ampliar la docena y mostrar, que aunque le cuesta, el cómic, se abre camino.

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1. Mi buena estrella 

Cecilia Pisos y Gastón Caba. Mamut, 2020, España / Periplo, 2025, Argentina.

Los cómics contados en verso o los poemas ilustrados con cómic son más bien inusuales, así que me emociona especialmente este libro que propone, como no había visto antes, ¡un poecómic! Género híbrido, entre el poema y la historieta, que parece juntar lo mejor de dos mundos y hasta podría cumplir deseos de más lectura de poesía.

Para alumbrar, hicieron dupla dos expertxs: Cecilia Pisos, una buena estrella, ella sola, de la poesía infantil, que con sus versos juega, sorprende, enternece y enciende y apaga: hace pensar, y Gastón Caba, que se volvió un favorito instantáneo de muchxs niñxs, hace diez años, con su Churro, el conejo (Premio Destacados ALIJA de Historieta, Edelvives, 2016, Argentina).

Juntxs riman y dibujan, cuentan, la vida cotidiana de una niña a la que su mamá le prende una estrella en la cabeza. Desde ese momento, se volverán inseparables. Jugar a escondidas, cantar y bailar, en el parque, en la casa; levantarse para ir a la escuela, presentar a la mejor estrella con la mejor amiga; descubrir una constelación familiar con la abuela, compartir un vaso de leche de luna, librar el ataque de un perro, navegar por el río y hasta emprender un viaje estrellado serán las muchas aventuras que se queden brillando especialmente en el aire en el firmamento LIJ…

Tanto así que este cómic fue seleccionado para la exposición de cómic infantil de la Feria del Libro Infantil de Shanghai y la Feria de libro Infantil de Bolonia que mencionaba en la intro: «Children Plus – COMICS: Exploring the World, One Bubble at a Time».

¿Me atrevo? Me atrevo, le pido un deseo: ¡otro!

¿Ya? ¿Tan rápido se me cumplió? Descubro antes de cerrar esta nota a Puercoespicnic, de 2022 (Mamut comics, España), misma dupla, y también son dos, pero padre e hijo, puercoespines, quienes planean un picnic rimado y muy animado. Ojalá continúen estas colaboraciones y exploraciones del cruce poesía y cómic. Por lo pronto Cecilia Pisos sí lo tiene como apuesta. El año pasado publicó el Abecetón para primera infancia, al lado de Mey (Penguin Kids, 2025, Argentina). Letra a letra y viñeta a viñeta, de la A a la Z; juegos tiernos, verso y trazo, ¡otro abrazo!

He hecho referencia a Mi buena estrella y al siguiente libro, Bo-To, en otras entradas y espacios, como el Encuentro de LIJ Centro de América en la pasada FILGUA, en mi panorama crítico de LIJ latinoamericana que se puede leer aquí.

 

2. Bo-to

Mariana Ruiz Johnson. Cataplum, 2023, Colombia.

Me interesa reseñar aquí este libro por su hibridación de álbum ilustrado y cómic (¡arriba las hibridaciones!). Quizá hubiera encajado mejor incluir uno previo de esta misma autora, La sopa más rica y otros cuentos (Cataplum, 2020, originalmente SM), una serie de tiernas historietas para niñxs pequeñxs, situadas en un mismo mundo: Villa Verde; pero llevo rato queriendo ahondar un poco más en este álbum de ciencia ficción infantil, con lenguaje de cómic (rara avis) que, como decía cuando lo seleccioné en mi ruta de libros ilustrados 2024, aborda, sin culpabilizar, la adicción a las pantallas y la incorporación, en el campo de juegos, de la inteligencia artificial (¡con inteligencia!).

Un atinado prólogo, antes de la portadilla, nos cuenta la llegada a la vida de Milo de un regalo inesperado: BO-TO. A partir de entonces este pequeño y avispado robot con cuerpo de pelota, múltiples brazos y hélice, mejora la vida de Milo a tal grado que el niño ya no quiere ser/hacer nada sin él. Su madre, preocupada por lo que parece una nueva obsesión, que lo está afectando, «El miércoles, Milo no pudo dormir porque estaba escuchando los cuentos de BO-TO», le pide que «bajen -BO-TO y él- al jardín a jugar con los otros niños». Milo y su amigo no sólo lograrán sumarse con interés sino que darán brazos mecánicos a una aventura increíble… aunque con alguna falla.

Y ya para que sea casi una reseña 2×1, también en La sopa más rica… hay un cómic, «Viajes de papel», en el que Mariana introduce una convivencia no castigada entre los videojuegos y otros entretenimientos, como los libros, cuando una abuela tortuga lleva a su nieto a la biblioteca y luego se echan una partida de Pac-man.

Encuentro muy pertinente la lectura de estas narrativas que van imaginando formas de crecer, en este ecosistema multimodal, planteando continuidades entre cuerpo, afectos, libros, juegos, pantallas… Al respecto, hace poco escuché afirmar a María Emilia López, especialista en primera infancia, que había que empezar pensar la adquisición del lenguaje en este contexto «como un problema de época», es decir que compete a todxs. «Creo que eso va aliviar también las formas de responsabilizarnos y tal vez pueda crear intervenciones nuevas», afirmó en el conversatorio «El desarrollo del lenguaje en la infancia. Teorías y debates emergentes en la era digital».

Otro libro memorable de Cataplum abona a esa conversación alrededor de las tecnologías y el día día de algunas niñeces hoy encuentro entre dos alienígenas y una niña y su perro en Canosa y el gran vecindario de Jim Pluk (2022).

Una leyenda final en las guardas de BO-TO vuelve a enmarcarnos: «Este libro fue posible gracias a la acción conjunta de humanas y máquinas. Las ilustraciones se realizaron con acrílicos, pasteles y lápices. Luego fueron retocadas y editadas en la computadora. Todo el proceso fue conversado fervorosamente en reuniones virtuales. Se utilizaron las tipografías Ramona y Nickainley».

Contra el riesgo de comenzar a relativizar o minimizar el uso de la IA, el libro es valiente y crítico al plantear también, a través de un sueño (la conciencia del propio Milo), esa otra cara de la moneda: ¿no serán las inteligencias artificiales las que juegan con nosotros?

 

3. Volver atrás

Abraham Balcázar. FCE, 2024. México.

Volver atrás: reiterar un pasado para hablar de un futuro. Varios gestos paradójicos sostienen esta novela gráfica en la que al androide VA-42 se le ha encomendado la misión de salvar a la humanidad, aunque fueran primero las máquinas quienes casi la destruyeran. Ese destino fatídico, clásico de la ciencia ficción, aquí propone un cruce con preguntas sobre el origen y la tendencia, reconocible en la LIJ contemporánea, de «volver atrás» a la naturaleza, a una identidad originaria. Pero, ¿cuál puede ser la identidad primigenia de un robot?, ¿de este robot, VA-42? «¡No eres un salvador, ni el ejecutor de la justicia de nuestro padre! ¿Quién eres entonces?», lo cuestiona otro personaje. Y ¿cuáles son las naturalezas/modos de existencia de esta realidad?

Además de extender convincentemente los escenarios distópicos y futuristas, Abraham Balcázar explora un mundo donde animales, plantas, humanos y androides (expulsados o al margen de un nuevo paraíso) conviven desde sus ecologías mutantes. En estos paisajes, la contaminación apocalíptica ya no es solo material sino también anímica y relacional: las especies se han «contaminado» unas a otras adaptándose de forma extrema a un entorno donde la basura es alimento y los robots son autónomos.

A la pregunta por el registro sensible, vida interior, de las máquinas, que ya planteara desde un título Philip K. Dick: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Balcázar quizás responde, como descubre el propio VA-42, que «nada es lo que parece». ¿Qué te hace un héroe? ¿Renunciar a heroísmos mesiánicos en la búsqueda de una ética propia? ¿Están realmente condenados los humanos que viven regidos por la Inteligencia Artificial? ¿Hay formas de cuidar «mejores» que otras? Uno de los aciertos de este cómic es dejar abiertas nuevas preguntas. Otro: la construcción de un universo pregnante, del que se antojan más historias.

Me emociona leer el nacimiento de una primera novela gráfica como esta, cocinada a fuego lento, de un artista tan versátil como Abraham, con unos 25 años de trayectoria y a quien conocí en 2012, cuando trabajaba como reportero en el periódico Reforma e hice una nota sobre la exposición «ZOOrbano», de un antiguo proyecto del que él formaba parte «Yoka: galería de arte para niños». Más adelante coincidimos en la generación Jóvenes Creadores del FONCA, 2013-2014, cuando yo empecé a escribir mi libro El dragón blanco y otros personajes olvidados… y él a escribir y dibujar Volver atrás. Pero no es fácil publicar novela gráfica en México, y la grandísima cantidad de trabajo que implica, hace que algunos autores sean pacientes, como Abraham, que esperó y la propuso al FCE en 2020, y esperó y volvió a dibujar un 75-80% de todo, me cuenta por mensaje de voz, y apareció ya en la nueva colección de cómic del FCE: Espectrográfica.

Fue una grata sorpresa recordar la historia de este proyecto al encontrar la mención de la beca en la página legal del libro. Vuelvo al 2013. Y ahora pienso en ese tiempo transcurrido para el proceso, en idas y vueltas, parecido al de las películas; dos artes, cine y cómic, que suelen emparentarse. Más tarde, en 2014, cuando todavía cuando estaba en Reforma, le pedí a Abraham que me enviara una presentación de sí mismo para otra nota (que finalmente ya no salió). La recupero acá, 12 años después, para volver (al Abraham Balcázar) atrás:

«Mi nombre es Abraham Balcázar, soy ilustrador desde hace cerca de 14 años, he trabajado haciendo todo tipo de ilustración: desde libros de texto, hasta ilustración para revistas y publicidad, también hago algo de diseño editorial y logotipos. Cuando era niño antes de dibujar comencé a jugar con plastilina, me di cuenta que como sabía manejar bien el volumen resultó muy fácil pasar al dibujo, pero siempre fue una habilidad que tenía, pero que no pelaba mucho, incluso, viniendo de familia de músicos, me dediqué en la secundaria y prepa a estudiar y aprender lo más posible música. Al entrar a la universidad me reenamoré del dibujo y de la ilustración.

«Después de todos estos años de trabajo he pasado por diferentes etapas en mi dibujo, últimamente estoy mucho mas involucrado con las cosas que me gusta dibujar y en transformar los proyectos que hago para que se apeguen a lo que me gusta hacer. Siempre me ha gustado mucho el cine y la música; en las películas, el terror y la ciencia ficción; también me gusta mucho ver series. En un día de trabajo habitual, puedo dedicar una hora al dibujo, otra a ver una serie, regresar a dibujar, después leer y escribir correos o redes sociales, ver otra serie, y volver a dibujar, me gusta mucho dedicar mi tiempo a varias cosas a la vez. Desde siempre me han gustado las cosas de espanto, y con cierta culpa de que me gusten, pero hace algunos años decidí en no preocuparme más y disfruto mucho dibujar cosas muy grotescas, entre terror y horror».

 

4. El paseador de perros

Emmanuel PÑA. Planeta Lector, 2024, México.

Uno de los primeros títulos que recomendé en este blog fue El libro del metro de Emmanuel PÑA (La Caja de Cerillos Ediciones, 2011, México), en una nota que había publicado antes en el periódico Reforma recomendándole a niños y niñas libros para leer en el recreo. La premisa: una niña pierde a su gallina en el metro de la Ciudad de México; página a página, alargados vagones mediante, seguimos a la niña y a su gallina entre cientos de personajes, como dibujos animados y caricaturas, hasta que la alcanza, fin. Desde entonces, Emmanuel PÑA propone recorridos visualmente estimulantes, afectivos, urbanos y cotidianos pero alucinados, llenos de detalles y guiños humorísticos. Desde entonces, una continuidad de calles en su obra, como si después de bajarse del metro, la niña hubiera empezado a recorrer la ciudad. El paseador de perros es el más reciente hallazgo. Leerlo siempre es un hallazgo para mí: ver cómo retuerce las formas para sorprender nuestra mirada en el paseo y ponernos a pensar. 

Inspirado en su padre, Gonzalo Peña, el autor comienza esta novela gráfica presentándolo y situándonos en una realidad particular: la de la pérdida de ciertos oficios por el avance de la tecnología: «Pienso mucho en cómo los oficios desaparecen, del mismo modo en que me pasó a mí con la fábrica. Vivo sorprendido de saber que, cuando eres joven, te preparas para un trabajo, y que media vida sea suficiente para que ese trabajo deje de existir», nos cuenta la voz del padre, pero también confiesa que siempre quiso ser dibujante. Entonces Emmanuel inicia sus juegos metaficcionales, su puesta en abismo: entramos a un supuesto cómic dentro del cómic, el que su padre dibujó, sobre un dibujante dibujando y que pierde su trabajo, reemplazado por la Inteligencia Artificial. Aceptará uno nuevo, como paseador de perros… hasta que nuevamente es reemplazado…

PÑA aborda con ironía y sin moralina una de las ansiedades más visibles del presente: la precarización del trabajo creativo en un contexto de automatización acelerada y desconexión con el entorno. 

No distópico y lejano, más bien parece a la vuelta de la esquina, esa esquina muy transitada y enloquecida en cualquier ciudad y, desde ahí, el cómic construye una crítica al imaginario del progreso tecnológico y plantea una pregunta: ¿qué lugar queda para lo humano cuando la creatividad se delega y se mide en velocidad y rendimiento? El protagonista no abandona el dibujo por voluntad, sino por expulsión, en un sistema que celebra la eficiencia sin cuerpo. Pero PÑA evita el tono aleccionador y apuesta por una narrativa humorística de lo cotidiano sin banalizar el conflicto, lo vuelve habitable.

El gesto de la reinvención como paseador de perros del ex-dibujante no es casual, propone otra temporalidad y otro tipo de vínculo, muy distintos a la lógica desalmada que puede encarnar la tecnología (y que en buena medida sustenta el escalofriante y psicópata discurso político actual). Pasear perros: caminar, observar, cuidar, acompañar en presente y en presencia.

Emmanuel PÑA es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de México y uno de los autores de cómic más prolíficos y destacados del país, y particularmente en el ámbito de la LIJ, donde ha ilustrado más de treinta libros. Como autor integral, a El paseador de perros le preceden: El libro del metro (La Caja de Cerillos, 2011), El mundo y sus detalles (Acapulco, 2015), Fata morgana (La Cifra, 2017), Nada aquí (Beca La Maison des Auteurs en Angulema, Francia; segundo lugar del Concurso Latinoamericano de Novela Gráfica Ciudades Latinoamericanas; Malpaís, 2018), Color de hormiga (La Cifra, 2018), Libro de la lluvia (Kolectivo_jajaja, 2019), El tlacuache (ganador de la primera edición del Premio Aristas de Novela Gráfica, PANG! en España; Aristas Martínez, 2020), Cantos por teléfono (Kolectivo_jajaja, 2021), Se solicitan perdedores (Deriva, 2022), Pequeñas y medianas observaciones (Premio Las Otras Tintas; Alas y Raíces, 2022).

La diversidad de recursos y variaciones de planos, composiciones y encuadres en El paseador de perros, que dialogan con una tradición de historieta latinoamericana de autor, independiente y observacional, sustentan una ética del trazo contraria a la que arrojaría una máquina y nos emociona. Como dice Roberto Culebro en el epílogo del libro: «Colocada frente a un tablero de dónde quedó la bolita, una IA sin duda acertaría siempre. ¿Pero no le quitaría eso todo su chiste al juego? ¿No participamos en él también porque nos gusta emocionarnos con la incertidumbre, creer en una ilusión aunque la realidad después nos contradiga? El paseador de perros entiende y nos sumerge en esa emoción, recordándonos que las cosas que buscamos muchas veces son ociosas o confusas, ajenas a la ejecución impecable de una tarea. Porque una cosa es conseguir esto, con trazos pulcros e iguales, y otra muy distinta dibujar mientras esperamos con cariño el regreso de nuestro perro».

 

A manera de coda… ◘☐◘

Recientemente descubrí dos libros que encaran la discusión sobre el lugar de la tecnología en nuestra vida y la invisible huella ecológica detrás de cualquier clic, especialmente los clics que preguntan a la Inteligencia Artificial: La máquina roba-sueños de Eugenio Tisselli e Isela Xospa (XospaTronik Ediciones y Motorhueso.net, 2025) y la versión extendida en ensayos y manifiestos artísticos: Poema máquina derrumbe, también de Eugenio (Motorhueso.net, 2025). El primero es un libro informativo para niñxs que explica con sencillez, claridad y elocuencia cómo las máquinas han venido sustituyendo a los humanos y las consecuencias nocivas para el planeta. Consiguió impregnar una imagen en mi mente: la infografía de toda el agua y energía que necesita una IA para decir «dibuja 2 gatitos». Es fácil relacionar el uso del automóvil con la contaminación, pero no el invisible y silencioso  ► «enviar» o «enter» o «publicar» de esta entrada. Poema máquina derrumbe reúne ensayos sobre arte, tecnología y ecología escritos por Tisselli a lo largo de más de 20 años. De ahí, de su intro, esta flor de párrafo:

«Me parece urgente desacoplar nuestros imaginarios de futuros posibles de un progreso tecnológico a costa de todo. A pesar de que nuestra realidad corporal y planetaria está cada vez más entretejida con las máquinas, el alimento que nos sostendrá mañana se parece más a la magia de la savia fluyendo a lo largo de un tallo, y menos a la técnica de los impulsos eléctricos transmitidos por un cable».

 

En la próxima entrega… ∞ ❖✺.∿►

5. Equis y Zeta de Jorge Luján e Isol (Alfaguara infantil, 2001, México; Ecoval, 2024, México/Argentina), 6. Chepita de Guillermo Durán, Guidú (Grafito Ediciones, 2024, Chile), 7. Lutino de Jozz Ojeda (Planeta Lector, 2024, México), 8. ¡Pombástico! de Silvia Guzmán y Camilo Vieco (Venturia Animation Studios/Cohete Cómics, 2025, Colombia).

 

Y en la tercera y última… ⋙✷—ø

9. La búsqueda de Natalia Colombo (Ojoreja, 2021, Argentina), 10. El tungsteno de Fabli Soto y Jorge Lévano (Casa de la Literatura Peruana, 2020, Perú), 11. Salvar el fuego de Julio Serrano Echeverría y Rosario Lucas (Agencia Ocote/Editorial Celcius 232, 2022, Guatemala), 12. La inocencia de los árboles de Valentina Medina Pabón (Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, 2025, Colombia).

 

12º ⋙✷Linternas y bosques ∞ 🂓

Hace dos aniversarios que no escribo la entrada con el recuento anual, algún tema y la ilustración de aniversario, pero pienso publicar los dos años pendientes (10 y 11) próximamente. Y aquí voy con el décimo segundo. 

La linterna es estrella. El bosque, noche… Y la lectura, un cometa… O la lectora es estrella que atraviesa la noche y sobrevuela iluminando el mundo… en el cómic del cumpleaños 12 que me envió Rosario Lucas. Su ilustración inspiró esta entrada, y su trabajo, independiente y autogestivo, resuena con este blog que empecé a escribir para hablar con libertad de la literatura infantil y juvenil. Rosario, como muchas artistas y narradoras gráficas, crea y comparte sin esperar la aprobación de una editorial. Usa Instagram, con esa estructura de viñetas que se deslizan tan pertinente, para desplegar una fuerza expresiva que surge de su compromiso con la narración visual como forma de pensamiento y de denuncia, y de su sensibilidad para traducir experiencias, afectos y tensiones sociales a la imagen.

A veces suma esfuerzos con amigxs como Dzitts & Hihanox Ediciones, que se definen como una «nanoeditorial», para publicar en formatos tipo fanzine narraciones gráficas como Nadie sabe que (ya no) estoy aquí  (2025, México). En esta narración testimonial, Rosario parte de la película «Nadie sabe que estoy aquí» dirigida por Gaspar Antillo (2020), para responder a una pregunta que creo todxs nos hemos hecho alguna vez: «¿Voy a estar bien?». Entonces nos cuenta en primera persona lo mucho que padeció amar bailar y no poder hacerlo abiertamente por los estereotipos de los cuerpos de las bailarinas. De un lado de este fanzine-acordeón que va desplegándose circularmente, leemos el texto y del otro seguimos las muchas transformaciones de una chica que se traga una estrella, como en la ilustración del blog. Un imaginario sideral puebla sus ilustraciones. 

Uno de los rasgos distintivos de su trabajo es el uso de figuras femeninas como protagonistas, que sirven no solo como sujetos estéticos sino como nodos de experiencias complejas: cuerpos en movimiento, cuerpos que resisten, cuerpos que narran. Esta focalización no es decorativa, sino política: al poner a mujeres en el centro de sus imágenes, Lucas reconfigura la visualidad tradicional, que con frecuencia ha dejado a las mujeres en roles secundarios o estereotipados.

En conjunto, como se ve en su cuenta de Instagram hace visible lo que duele, lo que importa y lo que se teme nombrar. Su trabajo circula en portadas, libros ilustrados, cómics, exposiciones, prensa… y contribuye a reconfigurar la ilustración contemporánea como un espacio de pensamiento gráfico profundo y políticamente informado. Me enorgullece mucho el regalo de su ilustración este año que, nuevamente, desde el blog, consideré prioritario posicionarme contra el genocidio el Gaza, el terrorismo de Estado, las desapariciones forzadas, los ecocidios y los adultocentrimos que estigmatizan a, por ejemplo, los adolescentes; y a favor de la poesía, la literatura que nos acompaña amorosamente y los espacios que dan voz a niñas, niños y jóvenes.

Aquí lxs amigxs que realizaron las ilustraciones anteriores de Carmen Segovia, Flavia Zorrilla, Emmanuel Peña (¡que hizo otro cómic!), Daniela Martagón, Amanda Mijangos y Armando Fonseca, Roger Ycaza, Cristina Sitja Rubio, Frann Peraza, Cuauhtémoc Wetzka, Pepa Ilustradora y Alejandra Velez.

Del 4 enero de 2025 al 4 de enero de 2026, muchas gracias a toda la comunidad que, 277 entradas y 2 millones 898 mil 384 visitas después, sigue volviendo para leer y compartir estas expediciones a la literatura infantil y juvenil.

Inspira este proyecto el trabajo cotidiano y comprometido de cada persona mediadora, escritora, editora, ilustradora, bibliotecaria, maestra, gestora cultural, diseñadora o lectora curiosa, interesada por la infancia, la adolescencia y la juventud y sus poéticas, en palabras e imágenes, que no empiezan ni terminan en los libros: trazan infinitos en la experiencia compartida.

Gracias a todas por seguir aquí, aunque no me haya vuelto #BookTok ni #Bookstagram ni consiga abrir un Substack (todavía). Gracias por leer largo y tendido en un simple y libre blog.

Gracias a las personas amigas, colegas invitadas que comparten sus textos; al pequeñito grupo de donadorxs mensuales; a quienes me envían sus libros; a otras blogueras y blogueros que no abandonan la causa; a lxs @guardabosqueslij y a mi familia y familia de amigxs y a mi amor Mariela Sancari.

Aquí en orden de publicación, las 23 entradas de este año: 1) La lista de sueños de Habiba, El monstruo de la guerra de Martín Correa y En el espectáculo de Yunier Riquenes, ⪼⪼ 2) Para una nueva cartografía del libro ilustrado: prácticas editoriales, narrativa y discursos visuales, por Andrea Fuentes ⤕⤕⤕ 3) Supe que estaba enamorado porque empecé a escribir… 4) Ni pies ni cabeza. Crónica de una estancia con antología, ensayo y gómboco de lectura  ⊶⊶⊶⊶ 5) Porque nos preguntan si existimos: Marina Colasanti + El final no existe  ≋≋≋≋ 6) Nace una Maestría en Mediación Lectora y un Máster en Libro Ilustrado y Cómic  ⋙✷ 7) Nuestra responsabilidad compartida. Voces de niñxs y adolescentes en congresos de IBBY  8) ¿Dos elefantes ocupan mucho espacio? Laura Devetach, El Ciervo Encantado y una trama vital entre la literatura y el teatro, por Mariano Medina  ⪂⪂⪂⪂⪂ 9) Abrir grande los brazos, la que te cuida de lo malo. Poesía e infancia ⫸⦔10) La reina de la torre y otros libros de madres e hijas que cuidan  ✂︎ 11) Laura Basso: El día que conocí a Borges ⚉⚉⚉ 12) La adolescencia no es una patología ⟢⟢⟢⟢⟢ 13) Con ojos propios: una muestra de ilustración centroamericana  ⧶⋙⧶⧶⪂⧶ 14) Bichitos de luz en la oscuridad, un minuto de silencio: Ma. Teresa Andruetto + ¡ALTO al genocidio en Gaza! ⇒⇛⇶⟿↬15) Marginación y esperanza en tres clásicos latinoamericanos de literatura infantil, por María Orozco Ávila ⨳⨳⨳⨳ 16) Un sexto dedo en cada mano. Antología de Nasser Rabah de libre descarga ⟝⟢⋊ 17) ¿Independencia de qué? ¿Para quién? ¡Viva Xokgonat, viva la nueva semilla!  18) Canción de protesta (de libre descarga) y otros recursos, a 11 años de la desaparición forzada de los 43 ∿∿∿∿►19) Libros contra la barbarie. En defensa de la infancia en Gaza y Cisjordania + Imagina ser una niña  20) Una carta, una flor y un montón de gatitos: un cuento de Gabriela Damián y un recuerdo de Valentina Glockner  21) 15 libros que (quizás) no has leído y recomiendo (mucho) que busques en la FIL Guadalajara ⥇⥈ 22) ‘¿Cómo acompañar y proteger a las niñas y los niños?’, Jorge Luján al recibir el Premio Iberoamericano SM de LIJ  ⥱⥱⥱⥱⥱ 23) Silencio: cuidados y afectos lectores, Constanza Mekis y Loreto Ortúzar.

También pueden interesarte… ∿►

⋙✷ …las entradas de aniversario

9 Por los derechos universales a la poesía, un manifiesto abierto + 9A LyB

8 8 voces, muchos consejos para empezar (o afinar) un podcast infantil y juvenil

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3 Tres años de Linternas y bosques. Tres blogueros, tres lectores críticos: Carola Martínez, Germán Machado y Ellen Duthie + blogs de LIJ

2 Leemos libres: dos años de Linternas y bosques

1 Todo comienza en el bosque: Un año de Linternas y bosques

⋇⫸

…y mis otras rutas anuales:

Selección de libros ilustrados 2024. ✺ Selección de libros ilustrados 2022 ⋙✷ Selección de libros ilustrados 2021 .∿►Selección de libros ilustrados 2020 ❖✺ Selección de libros ilustrados 2019 —ø— Selección de libros ilustrados 2018Selección de libros ilustrados 2017 ◘☐◘ Selección de libros ilustrados 2016 ✷ Selección de libros ilustrados 2015

Entrada No. 278
Autor: Adolfo Córdova.
Ilustración de portada: Rosario Lucas para el undécimo aniversario de Linternas y bosques.
Fecha original de publicación: 21 de enero de 2026.

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