Nadie esperaba que se repitiera el fenómeno de 2018 que convocó a cerca de 30 mil niñas, niños y jóvenes y a sus familias a bailar al ritmo de 31 Minutos en la 38 FILIJ, una edición de la feria que superó el medio millón de asistentes (igual que el legendario festival de Woodstock de 1969). No. Ese hecho emblemático en el que se sumaron dos proyectos revolucionarios en la historia de la cultura infantil y juvenil en Latinoamérica, la FILIJ y 31 Minutos, en un espacio que, al fin, podía albergar un público más amplio y en el que además participaron 28 mil alumnos como parte del Programa de Visitas Escolares y se ofrecieron 1771 sesiones de talleres para bebés, niños, niñas y jóvenes, 310 presentaciones de libros, 805 espectáculos, 9 exposiciones y 1365 sellos editoriales, fue descalificado, argumentando derroche e ineptitud logística. Se desoyó que fuera un ejercicio de recursos públicos transparente y un pequeño paso adelante en la historia de las políticas culturales y educativas estatales enfocadas en la infancia, que en México comenzara José Vasconcelos al frente de la SEP hace exactamente un siglo y que, por otra parte, todavía son insuficientes.

Al año siguiente, en 2019, la nueva dirección, encabezada por Paco Ignacio Taibo II y Marilina Barona, anunció que la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil regresaba a su anterior casa, el CENART. A pesar de que, con una asistencia de 250 mil personas en 2015, la Secretaría de Protección Civil hubiera advertido que la casa le quedaba chica y era necesario mudarse.

«La verdad era ya difícil caminar por la feria, en la que también se realizaba el FESTO Cómic… yo pertenezco a la bandita norteña y periférica [de la CDMX] que había agradecido el cambio al Parque Bicentenario», dice Frann Peraza, uno de los autores del «Manifiesto Soy Joven, soy lector», con quien coincide Janeth Silva, otra joven firmante del manifiesto: «La FILIJ siempre me quedó lejísimos y por eso no iba». 

Y para Rafael Sebastián Romero, también firmante y miembro del Consejo Editorial Juvenil de este blog: «Cuando fue el cambio al Bicentenario fui muy muy feliz (…), representó una opción de feria para la banda del Norponiente de la ciudad y de algunos lugares del EdoMex, y me parecía una oferta más interesante y diversa porque aumentó su tamaño».

Pero en 2019, para regresar al CENART, se lapidó esa oferta.

«A la #FILIJ39 se le recortó casi el 50% del presupuesto. Sin embargo, la Secretaría de Cultura reconoce subejercicio del gasto. Es decir: dinero había, ¿y voluntad de diálogo, respeto y tomarse en serio el trabajo de un gremio entero?», señaló en un tuit la escritora Norma Muñoz Ledo en un reclamo por la falta de claridad y diálogo alrededor de la 39 FILIJ, al que se sumaron muchos más con hashtags virales como #CelebremosFILIJ o #LaFilijLaHicimosTodos.

«Una de las más bellas experiencias de mi vida, tanto personal como profesional (gracias a la Biblioteca Infantil Universitaria Querétaro), ha sido poder ser parte de la FILIJ (…) #LaFilijLaHicimosTodos«, compartió en Facebook Alejandro Jiménez, entonces estudiante de psicología educativa en la Universidad Autónoma de Querétaro.

En mayo de 2019, en una entrevista con La Jornada, Paco Ignacio Taibo II había matizado declaraciones previas aclarando: «No hay ningún tipo de animadversión contra la FILIJ, sino que la estimamos y valoramos profundamente; pensamos que ha sido un éxito a lo largo de los años, pero tiene que ser más barata». Le parecía «de locos» que costara más que otras ferias, como la del Zócalo, y prometía seguir descentralizando y proyectarla en más sedes. Una de las decisiones bien recibidas por la opinión pública había sido que la 39 FILIJ se realizara también en Mérida. 

Pero al concluir esa edición de la feria, se confirmó el achicamiento, literal y simbólico, que muchos temían. El escritor Toño Malpica, último «Embajador FILIJ», por lo menos hasta ahora, dijo en una entrevista al periódico Excélsior publicada el 18 de noviembre de 2019 que le había parecido una feria hecha «al vapor»; «funcional, hecha por funcionarios», pero «desangelada»; subrayó el peligro de que el arco de una estructura colapsara, afortunadamente cuando no había nadie, e hizo notar la falta de actividades que fomentaran la lectura; en pocas palabras: «un retroceso».

En un artículo publicado en Infobae un par de días después, la escritora Ana Romero lo resumía así:

«Y se hizo la FILIJ y fue una feria cumplidora. Y la pasamos bomba porque los niños y los jóvenes, nuestro público, siempre se han encargado de que así sea. Pero ya no fue una fiesta. Montar una feria dedicada a los niños y jóvenes es una tarea titánica cuya llegada a buen puerto sólo se logra con meses de trabajo diario, constante, dedicado en exclusiva y no como un engorroso aumento a las tareas cotidianas. Lo que yo vi fue un desconocimiento, por parte de los organizadores, del público que asistiría y (ojalá me equivoque) un desdén por esa literatura que llevamos años tratando de profesionalizar. Y para tal misión, la FILIJ provocaba lo que ninguna otra feria del libro provoca, daba protagonismo a los lectores más jóvenes. A esos niños que tomaban la misión en sus manos, se armaban con mapa y programa para dirigir la expedición. Esta vez no pudieron dirigir nada porque no hubo mapa ni programa».

 

Ni virtual ni híbrida

Nadie esperaba, aun ya con las expectativas reducidas, que en plena pandemia se celebraran las cuatro décadas de la FILIJ de forma presencial. La decisión de suspender la feria en 2020 fue comprendida aunque no sin desconcierto por la falta de comunicación de una posible edición virtual, como hicieran otras ferias. En su lugar, se improvisó un nuevo proyecto: el Festival de Literatura Infantil y Juvenil, FELIJ.  Algunos, como la mediadora de lectura para primera infancia, Xóchitl Ortiz, leyeron en esta decisión más de la política tabula rasa que ha caracterizado a este gobierno (demoler y reedificar, una lógica urbanista comprensible y necesaria en muchas áreas, costosa y perjudicial en otras) y una falta de interés en los niños, niñas y jóvenes: 

«Fue muy frustrante ver que la política cultural del gobierno federal descalificara y minimizara un espacio de participación infantil y juvenil tan importante como la FILIJ; justo el año en que iba cumplir cuatro décadas de existencia, y en medio de la pandemia que -entre otras cosas- obligó a niñas, niños y adolescentes a abandonar los pocos espacios públicos en los que participan en este país, decidieron cambiarle el nombre, dejando claro la poca o nula importancia de un proyecto de esta magnitud para quienes están a cargo de velar por los derechos culturales de las infancias y juventudes en la actual administración», dijo en entrevista para el blog Xóchitl, también programadora en la FIL Oaxaca. 

Aunque Paco Ignacio Taibo II no haya afirmado que el FELIJ sustituya a la FILIJ, este año, del 11 al 19 de diciembre se realizará en formato híbrido la segunda edición del FELIJ. Pero, ¿y la FILIJ? Ni virtual ni híbrida. ¿Fortalecer uno, debilitar otra?

Esta información se hizo pública gracias a la presión que ejerció el Observatorio Cultural para la Niñez Mexicana por medio de un pronunciamiento contra la opacidad de la FILIJ 2021 en el que expresa:

«Ante la aparente falta de interés de las autoridades competentes y la poca información que proporcionan respecto a cómo y cuándo se llevará a cabo la Feria del Libro Infantil y Juvenil 2021 en México, nos dimos a la tarea de solicitar información al respecto a través del portal del INSTITUTO NACIONAL DE TRANSPARENCIA, ACCESO A LA INFORMACIÓN Y PROTECCIÓN DE DATOS PERSONALES, el día 19 de agosto del 2021.
«A nuestra solicitud la DIRECCIÓN GENERAL DE PUBLICACIONES respondió el pasado 6 de octubre del 2021, a menos de un mes de lo que debería ser la edición número 40 de la FILIJ: ‘Al respecto le informo que está Dirección General de Publicaciones está valorando la realización de la Feria Internacional del libro Infantil y Juvenil (FILIJ) en su edición 40 debido a las condiciones sanitarias que atraviesa la sociedad hoy en día. Una vez que se tome la decisión sobre la misma, se tendrá respuesta a los demás cuestionamientos”.

Aunque esa respuesta en forma de conferencia de prensa o comunicado aún no ha llegado (a la fecha en que cierro esta nota, lunes 22 de noviembre, el lunes que normalmente concluía la FILIJ), el periódico Reforma hizo un seguimiento del pronunciamiento y entrevistó a Paco Ignacio Taibo II, quien confirmó que habría FELIJ: “Va a haber un festival, eso está claro; ya está armado. Va a ser multisede, va a estar en muchas ciudades del País, (con participación) internacional, incluso”, pero no FILIJ: «No, porque no podíamos usar de nuevo el Cenart (Centro Nacional de las Artes) con niños que no puedes controlar, en términos de pandemia, cuando juegan. Entonces, será la última vez que no podamos hacer la feria. La siguiente (oportunidad), volveremos al formato de feria».  

 

Y sin embargo… hubo XXI Feria Internacional del Zócalo

20 años más joven que la FILIJ, fue anunciada como «punto de partida para la recuperación de las calles y la vida cultural de la Ciudad de México» en una conferencia de prensa el 7 de octubre, reportada en esta nota de La Jornada, con 200 actividades, 80 por ciento presenciales («conferencias, charlas, conciertos, debates y presentaciones de libros»), a lo largo de 10 días.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, destacó en dicha conferencia: “Vamos saliendo de una terrible pandemia que causó mucho dolor y lo que necesitamos hoy es construir felicidad en esta ciudad de derechos”.

¿Conocerán las autoridades los reportes de maltrato infantil que llegan al Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México? De 2020 a 2021, en el periodo entre el 1 de enero y el 20 de abril, aumentaron en un 93% presumiblemente por el encierro que supuso la pandemia. ¿Conocerán el informe de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) y el Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad (ONC): «Reclutamiento y utilización de Niñas, Niños y Adolescentes por grupos delictivos en México”? ¿O que el 22.3% de niñas y niños de entre 6 y 9 años de edad declaró en la Consulta infantil y juvenil 2018 del INE ser víctima de maltrato, en primer lugar de sus padres y luego de docentes y policías? ¿Y que México ocupa el primer lugar mundial en embarazos en adolescentes de entre 15 a 19 años de edad? ¿Y las declaraciones de las directoras de la UNICEF y la UNESCO sobre el daño en la salud física y mental que ha traído el encierro y la urgencia de reabrir espacios?

«La pandemia no sé si llegue a visibilizar a cabalidad la problemática que tenemos en ejercicio de derechos de las personas niñas y niños; lo que sí puedo decir es que va a recrudecer terriblemente los escenarios sociales y comunitarios, y eso en definitiva nos va a incrementar las problemáticas vinculadas con las personas en el rango de 0 a 18 años”, dijo Gabriela Ruiz Serrano, jefa de la División de Estudios de Posgrado de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM en una nota publicada por Excélsior en abril de este año.

Sabina, de 11 años de edad, fue por primera vez a la FILIJ cuando estaba en la panza de su mamá, la poeta y violinista, Ángela Aldama, quien me cuenta que Sabina extraña especialmente los talleres, conocer a niños diferentes a los de su escuela y salir con libros.

Diego M. Cara, quien asistió a su primera FILIJ a los 13 años y hoy tiene 28 y es editor y escritor de literatura infantil, me escribió en un mensaje por WhatsApp: «Justo en un momento donde hemos tenido a lxs niñxs tan encerrados (qué en realidad es bastante trágico todo lo que ellos se están perdiendo de su niñez al vivir sólo en casa pegados a la computadora), que vuelvan tantas cosas y no vuelva la FILIJ, es un poco olvidarlos de nuevo».  

 

Y hubo Feria Nacional de LIJ y FILO Chamacos, y habrá FIL Niños

Desde 2020 muchas ferias y festivales decidieron seguir adelante de manera virtual y aumentó exponencialmente su alcance. Desde el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Pereira, LIJPE, en Colombia, por ejemplo, se propusieron «no sólo que no desapareciera el seminario sino que se expandiera», cuenta su director Andrés Jiménez en la página del LIJPE. Rediseñaron todo el encuentro para que funcionara de forma virtual y pasaron de una asistencia presencial de unas 500 personas en 2019 a talleres por Zoom como el que impartió María Teresa Andruetto al que se inscribieron más de 1800 personas de 22 países en 2020 y cerca de 70 mil visualizaciones de sus videos transmitidos en el seminario de 2021.

La Feria Internacional del Libro de Oaxaca, FILO, tan antigua como la FILIJ, siguió adelante de forma virtual en 2020 para celebrar sus cuatro décadas, con una tienda en línea incluida, y este año trabajaron arduamente para realizarla en formato híbrido.

Una presentación de un libro infantil o juvenil en una FILO presencial habitual podía reunir hasta 350 asistentes, según me dijo Andrea León, directora de operación y contenidos de la FILO, una presentación virtual como la del libro Kitsunebi fuego de zorro de Martha Riva Palacio ya marca las 3 mil reproducciones en la página de Facebook de la Feria.

La relevancia de la FILIJ podría haber hecho que una edición virtual en 2020 y una híbrida este año llegaran a muchísimos niños, niñas y jóvenes en encierro, dentro y fuera de México. El célebre Seminario Internacional del Fomento a la Lectura en formato híbrido hubiera sido el sueño de mediadores y mediadoras al interior del país y en Iberoamérica. Una oportunidad de ampliar los públicos perdida.

Para María Beatriz Medina, directora ejecutiva del Banco del Libro de Venezuela la FILIJ «es un espacio insustituible». «Si bien puede compartir escenario con otras propuestas de esta naturaleza no debe hacerse en desmedro de su permanencia. Como hemos repetido infinidad de veces, la falta de continuidad de programas y acciones de esta naturaleza en la región debilita la incidencia en el desarrollo de lectores críticos y en la difusión de la Literatura infantil y juvenil. Sobre todo teniendo en cuenta que la lectura literaria constituye una herramienta de excepción para la elaboración personal y social de situaciones difíciles como las que vivimos», lamentó María Beatriz vía mensaje de texto.

Vivian Mansour dando talleres en la FILO 2021. Foto: Xóchitl Ortiz.

En entrevista para el blog, Toño Toledo, coordinador de FILO Chamacxs, destacó la urgencia, precisamente ahora que estamos superando la pandemia, de «regresar y rehabitar los espacios públicos», poniendo mucha atención al diseño de la programación:

«No se trató solamente de desarrollar un taller y ya, fue brindar al otrx las condiciones óptimas para el ejercicio de sus derechos culturales. Ofrecer, desde lo virtual y presencial, nuevos contenidos que propiciaran la conversación a partir de la lectura y la escritura. La FILO Chamacxs buscó que fueron ellxs (niñas y niños) lxs protagonistas: una forma de reconocerles la enorme valentía que nos han mostrado a lxs adultxs durante estos últimos 20 meses».

También Xóchitl Ortiz Molina, programadora de la Bebeteca FILO, valoró la oportunidad que supuso volver a las actividades culturales presenciales:

«Las familias pudieron (re)habitar espacios culturales de nuestra ciudad y de comunidades aledañas. Bebés, niñas y niños pequeños se (re) encontraron a sí mismos, a sí mismas y con sus iguales durante nueve días en que interactuaron, en espacios seguros y con sana distancia, con sus cuidadores, cuidadoras, acariciándose con palabras al calor de la tribu».

Para Andrea León, directora de operación y contenidos de la FILO, se «quedaron muy cortos» en las actividades presenciales que pudieron ofrecer este año para niños, niñas y jóvenes, pero proyectan que el próximo sea una prioridad recuperar ese público: «Será completamente para ellos y ellas, tienen mucho que decir». Además destacó lo bien que seguían todos los protocolos sanitarios: «Los niños responden de manera natural y cuidadosa entre ellos mismos».

También la Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil de Xalapa, que sí suspendió en 2020, volvió en formato híbrido en 2022, al igual que Feria Internacional del Libro Coahuila 2021 que tuvo un pabellón infantil al aire libre, habrá FILIJ Reynosa (una iniciativa independiente homónima de la FILIJ de CDMX) y la FIL Guadalajara ya anuncia su esperado programa de FIL Niños: 

En la respuesta de la Dirección General de Publicaciones al Observatorio Cultural para la Niñez Mexicana, vía Instituto Nacional de Transparencia, sobre la opacidad con respecto a la 40 FILIJ, pendiente desde el año pasado, se lee también: «La FILIJ no tuvo presupuesto asignado durante 2020, tampoco lo tuvo el Festival de literatura Infantil y Juvenil que se realizó de manera virtual del 12 al 16 de noviembre 2020».

Ni virtual en 2020 ni híbrida en 2020 ni un peso asignado, ¿qué alcance hubieran sido capaces de articular sin presupuesto? ¿Por qué no se asignan recursos federales a eventos enfocados en la lectura en la infancia y juventud? ¿Dónde están las voces de Alejandra Frausto, Secretaria de Cultura, o Marina Núñez Bespalova, quien fuera directora de la DGP cuando la FILIJ florecía y ahora es Subsecretaria de Desarrollo Cultural?

 

Precarizar lo precarizado, la convocatoria del FELIJ

Además de lo que adelantó Paco Ignacio Taibo II a Reforma sobre el FELIJ, ha circulado entre mediadores una convocatoria a formar parte de «Tu espacio FELIJ». «Podrá inscribirse cualquier persona, colectivo que sea parte de la comunidad de voluntarios, mediadores y/o promotores de lectura del FCE o no, de todo el país y Latinoamérica con interés en el fomento a la lectura y en especial en el interés y gusto de la literatura infantil y juvenil. Si son menores de edad deberán contar con el apoyo y supervisión de un adulto)».

Para que no haya malos entendidos y formalizar que la colaboración no es remunerada y se aceptan ciertos compromisos, como enviar un reporte y evidencia multimedia, una pregunta en el formulario de participación brilla por su lucidez:

La convocatoria, que se puede leer aquí: ESPACIO FELIJ 2021, ha sido interpretada como una muestra más de precarización en el sector cultural por mediadores del Programa Nacional de Salas de Lectura, colectivos como #NoVivimosDelAplauso y el Observatorio Cultural para la Niñez Mexicana.

«Aceptar esto [participar en la convocatoria], es aceptar que la promoción de la lectura no necesita presupuesto, ‘al fin se hace gratis’, soslayar que mediar la lectura es un trabajo profesional y perpetuar la precariedad en la que nos encontramos como mediadores, todo ello en nombre de la buena voluntad, el amor a los libros y el compromiso social que hemos demostrado por décadas en el programa salas de lectura», compartió en un chat de mediadores Martha Luna, gestora cultural y Premio México Lee 2009.

O como reza el refrán: «No hagas cosas malas que parezcan buenas».

Enfatizar en tono amigable que al completar los requisitos el participante se hará acreedor de «un paquete de diseño con la identidad gráfica del Festival para que imprimas tus propios carteles y los decores como más te guste para hacer visible y señalizar tu ESPACIO FELIJ» y que se recuerde «utilizar los #TuespacioFELIJ21 #YoleoFELIJ #FELIJreencuentro #FELIJnosUne«, ha sido leído como cínico y abusivo por otras mediadoras.

«Creer que el trabajo voluntario de las salas de lectura no tiene un costo para organizar, solicitar permisos en espacios públicos, imprimir carteles y los traslados de los trámites, utilizándonos para evitar invertir en un derecho humano que es la Cultura, considero es un gran desacierto. Si la Institución no es capaz de gestionar un proyecto de esa envergadura porque considera que no tiene los fondos para llevarlo a cabo, ¿qué nos dejan a quienes somos trabajadores del arte y no somos retribuidos por el mismo? ¿Seguir siendo voluntarios? Creo que se puede colaborar, pero no abusar de la buena voluntad de las personas para un proyecto así», escribe en otro chat de mediadores Nadia Hernández, también actriz radicada en Quintana Roo.

Y Martha Luna, continúa: «Me indigna saber que la solución que encuentran las políticas de austeridad sea la del abuso del voluntariado (…). Se ha eliminado la FILIJ, un espacio que ha sido ejemplo en otros países y continentes por su calidad en la oferta en cuanto a cultura escrita se refiere (profesionalización, difusión, promoción, comercialización, animación, etc.), y que además representaba uno de los pocos espacios de trabajo remunerado para mediadores de la lectura, y de los poquísimos espacios que ofrecía un seminario de profesionalización especializado en LIJ. Todo esto desaparece para convertirse en una FELIJ donde la chamba (gratuita) la harán los que de por sí ya están haciendo trabajo voluntario, lo cual me parece un abuso».

Y sin embargo, en un contexto en el que se normaliza la mezquindad en la políticas culturales para la infancia, frente al vacío que ha dejado la FILIJ y las pocas iniciativas a nivel federal para incentivar la lectura entre niños, niñas y jóvenes, la convocatoria también ha sido recibida con gusto por otras mediadoras como Josefina González Rodríguez, titular del movimiento Ciudadanizarte de Gómez Palacio, en Durango, o Guadalupe López Esteva, mediadora de Oaxaca. 

Aún así, Josefina externa su preocupación, en un mensaje de voz en ese mismo chat de mediadores, sobre la dificultad de realizar la actividad en una tienda Educal (algo que se sugiere en el formulario) pues la sucursal de Durango le queda muy retirada; y Guadalupe comparte sus dudas alrededor de otro tema: ¿cómo se hará la mediación de los libros gratuitos de la colección «21 para el 21»? y ¿en el futuro se incluirán libros para niños?  

 

 

‘En México, la sociedad civil hace o financia las labores del Estado’

La propuesta de un Festival de Literatura Infantil y Juvenil hecho por voluntarios es otra muestra de la sistematización de la precarización, llamada política de austeridad (como sucedió con los libros de texto de la SEP para los que se buscaban ilustradores que no cobraran). Abril Reza, activista en derechos humanos e integrante del Movimiento #NoVivimosdelAplauso, explica claramente vía mensaje de texto lo que significa el FELIJ:

«El trabajo es el principal nexo que tenemos todos con nuestra sociedad. La falta de reconocimiento de las(os) trabajadoras(es) esta relacionada íntimamente con la conciencia propia de nosotras(os) como trabajadoras(es) del Arte y la cultura.

«En este orden de ideas es el Estado quien tiene la obligación de proveer y garantizar el ejercicio, diseño y alcance de los Derechos Culturales en el país, ya que es el trabajo y son los impuestos (directos o indirectos) el producto del esfuerzo y trabajo conjunto de la sociedad.

«Sin embargo, nuestra situación actual es resultado de un neoliberalismo que no sólo ha flexibilizado la relación laboral, también ha instrumentalizado el entusiasmo a través de un presidencialismo asistencialista que premia, castiga y pone a competir o transfiere la responsabilidad a las(os) creadora(es).

«En México, la sociedad civil hace o financia las labores del Estado. Cuando debiera existir una corresponsabilidad. Al tener una administración diseñada para castigar, premiar o coaccionar es cuando la sociedad tiene que empoderarse para dar continuidad a procesos a la hora de partirnos las manos en la calle. En este sentido el reconocimiento de las(os) creadores, por incómodo que sea, representa un bien mayor por la conciencia transformadora que tienen el arte y la cultura para sanar el tejido social. Y es una responsabilidad del Estado hacer cumplir la Constitución, así como ofrecer, garantizar la aplicación de los derechos de forma integral, sin discriminar, sin retroactividad y haciendo uso del máximo de los recursos disponibles mediante ejercicio efectivo y responsable de los recursos de todas(os).

«Es decir: El cumplimiento de los derechos culturales de la población no puede ser a costa de la explotación, de la falta de reconocimiento y de la precarización de los creadores y sus comunidades».

Este señalamiento se corresponde con otro pronunciamiento, firmado por 127 organizaciones sociales y 107 expertos, que reportó la semana pasada la revista Proceso, en el que se condena la intención del actual gobierno de desmantelar el Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna).
 
La iniciativa se califica como “uno de los más graves retrocesos en materia de garantía y respeto a los derechos conquistados por las infancias en México”. «La creación del Sipinna responde a recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño, así como a la Constitución, que en su artículo cuarto establece la obligación de todas las autoridades del Estado a garantizar el interés superior de la niñez en todas las políticas públicas», se lee en la nota.
 
 
‘Cortar un árbol floreciente’
 

Nadie esperaba que todo siguiera igual, en un país con graves problemas de impunidad, corrupción y precariedad, y seguramente que la FILIJ necesitaba revisarse (de entrada la operaba un equipo diminuto), pero la forma en que se recortó y reemplazó temporalmente, resulta un golpe bajo para otros especialistas.

«Es como si este gobierno hubiera cortado un árbol floreciente», dice en entrevista vía correo electrónico la escritora Verónica Murguía. «Yo siento que no hay voluntad política para que la Feria exista y es una pena, porque si algo necesita México son lectores». 
 
Y como consta en una tesis de maestría, la FILIJ ha sido piedra angular en la historia del fomento a la lectura en México y de la literatura infantil y juvenil. (Re)pensar la literatura infantil y juvenil en México a través de la FILIJ es el título de la tesis con la que Amisadai Cortez García obtuvo el grado de Maestra en Humanidades (Teoría Literaria) de la Universidad Autónoma Metropolitana en abril de este año.
 
En su investigación explica que las ferias del libro pueden explicar fenómenos culturales.
 
«Sobre la complejidad de las ferias concuerdo con [Gustavo] Sorá cuando señala que éstas, en términos económicos, han ido modelando el espacio del mercado librero, y en términos culturales, alteran las fronteras de lo pensable. Social e ideológicamente, las ferias representan acontecimientos que congregan multitudes, manifiestan poderes y dinamizan la esfera pública», se lee en su tesis. Y parte de este principio para justificar que su estudio de la LIJ como género y su vínculo con les lectores se centre en la FILIJ.
 
Aunque una tesis de maestría de 186 páginas seguramente tampoco bastaría para quienes deberían velar por la FILIJ.
 
Cuando pregunté a Andrea Garza Ponce de León, presidenta del Comité de Libros Infantiles y Juveniles de la CANIEM su opinión sobre la ausencia de FILIJ un año más, respondió por mensaje de texto:
 
«En este año de pandemia, considero que hay proteger a los niños que son los únicos no vacunados. Por eso, el FELIJ es una muy buena opción para no exponerlos. Esperemos el próximo año un mejor escenario».
 
Al insistir y preguntar si no consideraba que un formato híbrido, como probaron otras ferias, hubiera sido viable o la apertura de espacios para venta de libros que apoyara al sector editorial, dijo: «Lamento la pobre venta del libro, sin duda hemos sido muy golpeados. Pero creo que debemos tener paciencia. En el espacio virtual hay muchas actividades para niños. Creo que las librerías deben abrir los espacios. Entiendo que de eso va el FELIJ».
 
En la presentación del webinar “COVID-19: el futuro de la cultura”, especialistas de la Universidad de Guadalajara coinciden en la urgencia de abrir espacios, pero también expresan la necesidad de crear una comunidad que no ratifique la precarización de un sector al que, con la pandemia, le llovió sobre mojado.
 
 
 
¿Por qué no hay tantas reacciones?
 
Al preparar esta nota recibí respuestas de un par de colegas que prefirieron no dar su opinión sobre la cancelación por segundo año de la FILIJ, la precarización estatal del sector cultura o la falta de garantía de los derechos culturales de las infancias en México por temor a ser vetados por el actual gobierno. Me sorprendió este temor a la censura que uno asocia con las décadas de los 60, 70 y 80 del PRI más rancio.
 

Alberto Chimal, uno de los que envió su opinión instantáneamente, menciona precisamente esa falta de reacción:

«Me da mucha pena que no haya habido FILIJ este año. Y también que, fuera del grupo de personas que más ha estado atento a la cuestión, parece no haber reacciones, como si la feria hubiera sido uno más de los negocios que desaparecieron desde que se declaró oficialmente la pandemia, y cuya ausencia sólo vamos a apreciar hasta mucho después. Es lento y difícil crear públicos y hacer que se acostumbren a eventos como la FILIJ, pero (por lo visto) muy fácil deshacer todo ese trabajo».

Llama la atención también la falta de cobertura mediática. La «nota» de la cancelación de la FILIJ parece haber quedado en el pasado, en 2020. Es como si este año se hubiera normalizado.

Intenté hablar con Marilina Barona para conocer su opinión pero sólo conseguí un mensaje por WhatsApp que confirmaba que el FELIJ será híbrido y que posiblemente haya una conferencia de prensa esta semana.

Reproduzco a continuación algunas de las reacciones que me llegaron por diferentes vías e invito a quien quiera sumarse a compartir su opinión en los comentarios.

Imelda Martorell, coordinadora ejecutiva de la Cátedra Extraordinaria de Fomento a la Lectura José Emilio Pacheco de la UNAM, directora de la FILIJ de 1994 a 2006:

La FILIJ fue un referente cultural y artístico muy importante en una época en la que sólo era posible acceder a la Literatura Infantil y Juvenil en México con obras españolas o traducidas. Esta entrañable Feria permitió la formación de nuevos lectores a través de su programación con talleres, conferencias, actividades en torno al libro y la lectura y por supuesto, con la creación del Seminario de LIJ, del que se desprendieron más de 20 publicaciones en donde especialistas nacionales y extranjeros compartían experiencias. A través de sus convocatorias de cuento y teatro para niños, premio de ilustración y cartel, del libro ilustrado y de fomento a la lectura entre otros, se abrió la puerta a autores mexicanos que el día de hoy son referentes para niñas, niños y jóvenes. Está por demás decir que para un país como México, en donde la alfabetización está por debajo de otros países, la LIJ es una herramienta fundamental para acceder al libro y la lectura en todos los sectores de la población. Es por eso que seguiremos atentos a su regreso para recorrer pasillos repletos de libros, escuchar historias en sus salones y jardines llenos de una emoción que sólo se logra al compartir la imaginación y la palabra.

María Beatriz Medina, directora ejecutiva del Banco del Libro de Venezuela:

En este contexto en el que vivimos hoy, permeado por la pandemia, se entiende la suspensión de muchos eventos presenciales. Fundamentalmente el año pasado, que demandaba medidas extremas de protección. Sin embargo, sorprende que, hoy por hoy, y a pesar de que ha amainado la pandemia, se mantengan la suspensión de eventos como la FILIJ, un espacio consolidado durante 40 años. Para los que hemos trabajado en la promoción de la lectura éste es un espacio insustituible, que si bien puede compartir escenario con otras propuestas de esta naturaleza no debe hacerse en desmedro de su permanencia. Como hemos repetido infinidad de veces, la falta de continuidad de programas y acciones de esta naturaleza en la región debilita la incidencia en el desarrollo de lectores críticos y en la difusión de la Literatura infantil y juvenil. Sobre todo teniendo en cuenta que la lectura literaria constituye una herramienta de excepción para la elaboración personal y social de situaciones difíciles como las que vivimos.

Carola Diez, mediadora de lectura independiente:

Hay tantas cosas que decir acerca de la no-FILIJ de 2021, que me restrinjo al ámbito de eso que se conoce como mediación, promoción o animación a la lectura. Para este mundo vasto y creciente de las personas que se han sentido llamadas por la literatura infantil y su potencia, la FILIJ constituyó un espacio de encuentro clave. A lo largo de décadas cobijó en su abrazo la existencia y el desarrollo de este un gremio variopinto y muchas veces subversivo. Más allá de la actividad comercial, fue convirtiéndose en una gran feria de la lectura, que cada noviembre convocaba conversaciones, retomadas año con año. Sin ninguna duda, las palabras nacidas y crecidas en la FILIJ, encontrarán su cauce y su manera de reencontrarse. Hasta muy pronto.

Verónica Murguía, escritora nominada al Premio Memorial Astrid Lindgren 2022:

Me apena que, de nuevo, no se lleve a cabo la Feria porque siempre ha sido un lugar de contacto entre los lectores y sus familias, con el autor y el ilustrador. Además, era un esfuerzo colectivo que se mantuvo años y años y fue creciendo. Es como si este gobierno hubiera cortado un árbol floreciente. La feria necesitaba más espacio, porque los asistentes eran muchísimos; intuyo que hubieran estado conformes con una feria virtual o híbrida. Yo siento que no hay voluntad política para que la Feria exista y es una pena, porque si algo necesita México son lectores. La lectura forma seres humanos capaces de sentir empatía. Para mí, esta súbita desaparición, en el país de las desapariciones terribles, es una tristeza muy grande.

Beatriz Soto Martínez, coordinadora de la Biblioteca Infantil Universitaria (BIUAQ):

Es una pena que una feria del libro tan importante como lo es la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil este año no se haya realizado, ni siquiera de forma virtual. Lamento como mediadora de lectura y coordinadora de las bibliotecas infantiles universitarias de la Universidad Autónoma de Querétaro (BIUAQ) que se nos haya quitado la posibilidad de aprender, dialogar, compartir y establecer nuevos contactos, entre quienes nos dedicamos a compartir la lectura y la escritura. Quiero pensar que esto ha sido por el confinamiento, ojalá así sea, y que el próximo año regrese con todo su esplendor y calidad, esta gran fiesta de la palabra, que con tanto cariño esperamos, llamada FILIJ.

Socorro Venegas, directora general de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM:

Otro año sin FILIJ pero no sin libros ni lectores. En la UNAM creamos en plena pandemia la colección de literatura juvenil Hilo de Aracne, que busca llegar a los jóvenes estudiantes desde bachillerato y al público general. Todos los esfuerzos suman, pero los alcances y el radio de acción e influencia de la FILIJ eran únicos. Ahora más que nunca comprobamos que editar no basta: hay que comprender y apoyar las tareas de mediación de lectura: todo el circuito que la FILIJ visibilizaba integrando a los agentes del ecosistema del libro. Proyectos tan entrañables y valiosos como esa feria no pueden desaparecer, es su espíritu el que ha inspirado y alentado muchas iniciativas. Una política pública de formación de lectores consistente terminará dándose cuenta de esto.

Amisadai Cortez García, académica especializada en LIJ.

En 2020 la FILIJ habría celebrado su edición 40, sin embargo, las condiciones sanitarias del momento imposibilitaron que la feria se llevara a cabo de manera presencial. Tampoco hubo festejo virtual. De modo que los visitantes asiduos, quienes hemos participado de una u otra forma, esperábamos que en 2021 el festejo se retomara, pues una feria de tan amplia tradición merecía toda la atención. Sin embargo, pese al descontento de la comunidad, tampoco habrá FILIJ este año. Un noviembre sin FILIJ es como cerrar el año sin navidad, sin abrazos, sin celebración. Porque en eso se ha convertido la Feria: en un acontecimiento familiar, lleno de calidez, de comunidad. La importancia de este evento es que, desde su creación, se ha desarrollado como un espacio de promoción a la lectura. Ha propiciado no sólo la consolidación de la industria editorial infantil en México, sino también el reconocimiento de un género al considerar a las niñas, niños y adolescentes, sus públicos objetivados, como sujetos políticos y autónomos, cuyas opiniones e intereses deben representarse.
Es así que la FILIJ es un espacio cultural y comercial al que acuden de manera gratuita públicos muy diversos en edades, niveles escolares, grupos sociales y de condiciones y culturas diferentes. Concuerdo con Michèle Petit cuando señala que en la actualidad puede decirse que el mundo entero es un “espacio en crisis” y que, frente a esta crisis, algunas lecturas abren las puertas hacia lugares distintos y hacia momentos de ensoñación que permiten construir un espacio psíquico y construir una posición de sujeto. Niñas, niños y adolescentes en México viven en un espacio de crisis constante. No es mi intención banalizar los poderes de la lectura o afirmar que la lectura “nos hace mejores personas”, no obstante, tengo la convicción de que la cultura y el arte no son accesorios, sino que éstos permiten crear espacios poéticos y de reflexión que permiten principalmente a las infancias que han sido vulneradas y han permanecido al margen hacer frente al mundo en crisis. Para que esto ocurra, es necesario generar espacios, programas y proyectos que revitalicen las formas de socializar la lectura y que generen comunidad, como la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil.

Cristina Urrutia, directora de Ediciones Tecolote y Premio al Mérito Editorial de la FIL Guadalajara 2021.

Pienso que la FILIJ debería haberse organizado de manera híbrida. Esta feria tiene una larga trayectoria y ha ganado un gran prestigio tanto nacional como internacional. El cancelarla por dos años consecutivos representa un retroceso, es un fuerte golpe para todos los que participan en ella, para la LIJ y muy especialmente para los niños lectores.

María Esther Perez Feria, acompañante con palabras y practicante narrativa.

Como todas las personas que conocemos la FILIJ desde su primera emisión hace cuarenta años, he visto la diversidad de formulaciones para su realización. Sin duda ha sido un espacio enriquecedor para sus participantes y visitantes en todo momento. No ahondaré en ese punto indiscutible. Ahora bien, sobre la conveniencia o no de llevarla a cabo de manera híbrida o no, en este 2021, mi opinión es que el eje de discusión tendría que considerar que el punto de inflexión sobre la FILIJ está en la política cultural que ha cambiado con el gobierno actual, que pondera los derechos culturales con una mirada comunitaria. Hay en la política cultural de la Secretaría de Cultura federal, así como de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México un interés importante por trascender la democratización de la cultura para dar paso y crear condiciones para una democracia cultural. En poquísimas palabras el cambio consiste en pasar de una cultura PARA todos a una cultura CON todos. Esta política se está construyendo con programas comunitarios en los que la población de barrios, colonias, comunidades diversas tienen un papel protagónico en el ejercicio de sus derechos culturales. Un papel de hacedores, no solo de espectadores. Un papel de hablantes, no solo de escuchas. Un solo ejemplo de esta mirada es el programa Semilleros Creativos, que tiene lugar en todo el país, en especial en zonas comunidades que antes tenían poco acceso a servicios culturales. 
Concretamente, en relación con prácticas de cultura escrita, que conllevan pensar en la llamada literatura infantil y juvenil, en su importancia y sobre todo en su valor en la construcción de territorios de imaginación y poder simbólico, imprescindibles en la experiencia humana, hay programas y acciones que buscan la realización frecuente y constante de prácticas de lectura, escritura, conversación…, en espacios comunitarios, como los PILARES, los Clubes de lectura y las bibliotecas públicas en la Ciudad de México, y en espacios escolares con el programa Libres entre Libros, en secundarias de esta ciudad, que se han creado o dinamizado en esta administración. También en todo el país, se echan a andar estrategias para acompañar y fortalecer las Salas de Lectura, para su continuidad. Me parece que se está pensando, y yo coincido con ello, en crear y fortalecer espacios pequeños de resistencia, que sean espacios de urdimbre comunitaria y de encuentro cotidiano para acompañar-nos con el pretexto de un libro, de un relato, de la poesía, de la oralidad… Yo también extraño la FILIJ, pero me esperanza lo que está sucediendo en nuestro país con las personas que leen en estos espacios comunitarios. La FILIJ, aunque la amo, no ha sido un espacio para estas personas.

David Canul «Pájaro Tooj», ilustrador y gestor-promotor cultural:

Como integrante de la Red de Ferias y Festivales de Literatura Infantil y Juvenil «Amoxtli», y proveniente de la provincia, la FILIJ siempre ha sido un referente e inspiración para los proyectos que me tocan realizar en la Península de Yucatán, y veo con preocupación su descontinuidad pues siempre la he observado con respeto y asombro, he aprendido de ella. Por nuestra parte desde «Amoxtli» nos impulsa a seguir visibilizando nuestros movimientos desde diversas regiones de México, optimizándolos, mejorándolos y armando redes de apoyo como resistencia ante los cambios políticos y efectos de la pandemia.

Karla Montiel, mediadora del Programa Nacional de Salas de Lectura en Sinaloa:

La verdad es una tristeza que no haya FILIJ. Es una fuente de sabiduría, de inspiración, de ideas, centro de intercambios, de experiencias con el libro y el único lugar donde me retoralimeto de libros y lecturas para bebés. Es de verdad una lastima, por que era un lugar muy bello para compartir libros entre familias completas, desde los bebés, los hijos, los nietos, los padres y abuelos,un espacio lleno de amor, fe, respeto, una caricia al alma.

Lucero Aburto, coordinadora del Observatorio Cultural para la Niñez Mexicana:

Un gran error borrar del mapa la FILIJ por segundo año consecutivo,  considerando que es la Feria Internacional de Literatura Infantil y Juvenil más grande de Latinoamérica, segunda a nivel mundial después de la de Bologna. Una acción totalmente incongruente a los tratados internacionales firmados y ratificados por México como estado parte ante la Convención sobre los Derechos de la niñez, que entre sus artículos está el Derecho a la Cultura, al juego y la recreación, algo que sin duda estaba presente en cada rincón de la FILIJ al menos en las últimas 39 ediciones. ¿Dónde quedó el interés superior de la niñez?

Quitar la FILIJ así, de tajo y sin posibilidad de hacerlo al menos virtual, híbrida o presencial (cómo si se realizaron otras ferias y festivales en las últimas semanas) demuestra una muy mala práctica, evitar el de diálogo con la comunidad y la rendición de cuentas, es una falta grave de las instituciones responsables, habla de un desdén por la niñez y la adolescencia, una falta de creatividad y de compromiso para realizar sus funciones. La opacidad que hemos detectado en cuanto a la claridad de la información es solo un síntoma de la problemática, adultocentrismo institucional, que además afecta laboralmente a toda la cadena de valor involucrada en la FILIJ artistas, titiriteros, narradores orales, investigadores, cuentacuentos, músicos, escritores, ilustradores, editoriales, creadores, trabajadores de arte y cultura para la niñez entre muchos otros. En un país que está saliendo de una crisis sanitaria y social, es en el arte y la cultura donde se gestan acciones de resiliencia y acompañamiento a miles de niños niñas y adolescentes que encontraron un refugio en los libros y la imaginación.

 

NOTA:

Un agradecimiento a todas las personas que participaron en esta nota enviándome sus opiniones y fotografías de la FILIJ. Y, en particular, a Lucero Aburto ayudarme a recopilar los testimonios de Martha Luna, Nadia Hernández y Abril Reza. 

 

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Entrada No. 223.

Autor: Adolfo Córdova. 

Foto de portada: Secretaría de Cultura / 38 FILIJ.

Fecha original de publicación: 22 de noviembre de 2021.

 

3 Comentarios »

  1. Las casi 4 décadas de la filij, han venido aportando año con año a la conciencia social la importancia de la literatura infantil y juvenil en el desarrollo cultural de los pueblos y en el reconocimiento de una visión del lector infantil y juvenil como protagonista y centro de la producción editorial, de los diálogos en torno al desarrollo de la cultura escrita, de la reflexión sobre el lenguaje como forma de pensamiento, de la promoción de la lectura como una profesión y tarea fundamental.
    La cultura de aprecio, disfrute y desarrollo del libro y la lectura, la formación de lectores autónomos y el desarrollo de industria editorial del libro infantil y juvenil en México ha crecido y ha tomado caminos fantásticos e insospechados gracias a programas a los que se les invirtió durante muchos años: La Filij, los Libros del Rincón y el Programa Salas de Lectura.
    Precarizar estas iniciativas, con falacias como el poder de la colaboración y la iniciativa voluntaria, -que si aportan, pero no alcanzan a sostener- es pausar el proceso que ha costado tantos años emprender.
    Ojalá las autoridades revisen las historias detrás de cada iniciativa, detrás de estos 40 años de muchos esfuerzos e inversiones que detonaron el pensamiento crítico de cara al desarrollo de la cultura del libro y la lectura en México.

  2. Si, la verdad es que me esperaba solo mediocridad y lamebotismo, del «escritor», desde que escuché al «susodicho» (Paco Ignacio Taibo II) decir en el programa de El Chamuco TV, antes de que su grupo político ganara la elección presidencial,
    hablar de los EUA y referirse a presionarlos, ABRIENDO LAS FRONTERAS DEL SUR PARA GENERAR FLUJOS MIGRATORIOS Y EJERCER PRESIÓN SOBRE LOS VECINOS DE EUA en nuestra frontera norte, – en mi humilde opinión -, dado que el actual presidente tiene «ideólogos estúpidos y mediocres que obedecen a las ideologías inoperantes del pasado.» Casi, vi venir todas las problemáticas que se han vivido desde que decidieron llevar a cabo esa estupidez, ahora no solo estamos infestados de un montón de ciudadanos extranjeros que han decidido delinquir en nuestro país y organizarse de forma eficaz, también tenemos problemas de como apoyar a los migrantes que de por si quieren realizar su «American Dream» o a los que de plano necesitan asilo. La verdad es que el – decir – solo es el decir, pero el – hacer – es lo que transforma las realidades y a las personas. En fin, ya le paro, porque luego de leer tu artículo tan bien logrado (muy estimada y respetada Juana Inés), solo me ocasiona enojo, pues solo son demagogos, y lo que quieren y tienen es un pequeño coto de poder donde puedan controlar sus cuitas y abrirles espacios a sus cuates y empresas que apoyan su ideología. Pues así, esto me recuerda algo que mi abuelo siempre decía cuando algún personaje cercano o lejano hacía una de sus máximas equivocaciones deliberadas.

    Ahi les va ¡Y no creo que sea de su autoría!, de seguro la aprendió por ahí, pero recuerdo que cuando vivía, por alguna razón, siempre la aplicaba de una forma extraordinariamente adecuada. Y dice: «En manos de pendejos, ni la pólvora arde», pero igual «hay unos que se hacen los pendejos y no quieren prender la pólvora porque el patrón los corre». Así el caso del «escritor», y la neta que cuando joven me leí alguna de sus trabajos, porque tenía maestros de literatura y de esa materias que lo idolatraban y hacían obligatorias dichas lecturas y desde ahí, siempre me pareció un fantoche maníqueo de los que esconden la mano luego de tirar la piedra, ó de los cobardes que se esconden detrás de sus amenazas. Cháaale!!!!, ahora sí se me salió todo el cobre, el bronce y la bilis que traía luego de estos años de «la pifia llamada 4T». Lamento mucho el cese (ojalá temporal ) de la FILIJ, mis hijit@s y yo, hemos asistido ya desde hace más de diez años y extrañamos ferozmente ese espacio, que como muchos otros han dejado de existir por causas increíblemente falaces. Fideicomisos importantes, recursos para la investigación, el desarrollo tecnológico y científico, las instituciones educativas, y así nos vamos a una lista interminable de mediocridad, estupidez y obediencia ciegamente funesta. Lamento escribir con tanta molestia, pero no es para menos.

  3. Solo puedo sentir indignación ante la postura del actual gobierno en materia de cultura, es un derecho inalienable poner al alcance de la niñez y juventud el acceso a espacios públicos de promoción cultural, no podemos ni debemos quedar únicamente como espectadores de la retrógrada actitud de funcionarios que desde su posición debieran estar a favor de promover la lectura.
    Como promotora de lectura debo repensar y valorar mi labor en un país que lejos de proporcionar recursos y realizar programas de fomento lector, las anula.

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