Saltar al contenido.
Especiales

Cuidar la niñez es parte del juego; arbitrar la tribuna adulta, también

Las personas adultas solemos ser rápidas para arbitrar los conflictos entre niños, niñas y jóvenes. Repartimos tarjetas de colores en las distintas canchas de la crianza, la escuela o las […]

Las personas adultas solemos ser rápidas para arbitrar los conflictos entre niños, niñas y jóvenes. Repartimos tarjetas de colores en las distintas canchas de la crianza, la escuela o las redes sociales para enseñarles a gestionar sus emociones, condenar el acoso entre pares y educarles «en valores», pero ¿denunciamos con la misma diligencia las violencias perpetradas por los propios adultos, instalados cómodamente en la tribuna?

¿Será que la autorregulación de las emociones y el bullying escolar (que hasta se volvieron categorías populares en la LIJ) ofrecen «problemas de niñxs» sobre los cuales es posible pronunciarse sin riesgo, mientras que señalar la violencia adulta implica reconocer nuestros fracasos y poner en cuestión nuestro poder y autoridad moral? ¿Cómo continuar exigiendo diariamente juego limpio a niñxs y jóvenes «en la cancha» si tantas veces se guarda silencio y se encubren los abusos adultocéntricos desde «la tribuna»?

Al escribir esta pregunta pienso enseguida en la crisis de desapariciones forzadas de México, que afecta especialmente a lxs jóvenes, y en el infanticidio de Israel en Gaza. Sin embargo, en esta ocasión quiero referirme a una iniciativa que denuncia otra violencia también masiva y sistemáticamente silenciada: los abusos sexuales contra niñas, niños y adolescentes.

La campaña “Cuidar la niñez es parte del juego”, impulsada por las organizaciones de sobrevivientes de abuso, Adultxs por los Derechos de la Infancia, de Argentina, y Tauwetter, de Alemania, irrumpe en medio del lenguaje futbolístico del Mundial para introducir una incomodidad necesaria. Mientras el espectáculo organiza la atención colectiva alrededor de los goles, esta campaña propone redirigir la mirada hacia aquello que ocurre fuera de cuadro, en los palcos y en los vestidores sociales donde muchas violencias contra niñas, niños y adolescentes siguen ocurriendo sin revisión ni sanción.

«¿Sabías que el abuso sexual contra las niñeces es una crisis global? Más de 393 millones de niños y niñas sufren abuso sexual en el mundo. Estos números conformarían el tercer país más poblado del planeta, después de India y China. En total, más de 1.400 millones de personas (1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 7 varones, según la UNICEF) han atravesado violencias sexuales», señalan Silvia Piceda y Sebastián Cuattromo, fundadores de Adultxs por los Derechos de la Infancia, en el marco de esta campaña internacional apoyada por más de 20 organizaciones de África, Europa y América y lanzada desde México.

Il. Adultxs por los Derechos de la Infancia

A pesar de esta alarmante frecuencia, se expone poco. Como advierte Graciela Bialet en «La letra invisible de un crimen: abuso sexual y literatura infantojuvenil», una de las entradas más vistas en la historia de este blog (lo que confirma, en mi opinión, una conciencia en nuestro gremio de la urgencia y frecuencia del delito), hay agresiones que no siempre aparecen escritas de manera evidente: no porque no estén ahí, sino porque se vuelven parte de lo normalizado, de lo que no se quiere nombrar, y el daño se disimula, se minimiza o se niega. 

Silvia y Sebastián insisten que entre el 67 y 75% de estos crímenes (algunas encuestas elevan hasta el 85% la cifra) los cometen familiares o personas conocidas en la vivienda del menor. 

“En nues­tro andar plu­ral y colec­tivo desde hace años en dis­tin­tas par­tes del mundo, en foros de Nacio­nes Uni­das, interactuando con gobier­nos de dis­tin­tas par­tes, siem­pre lo que sos­te­ne­mos es que somos nada menos que el 20 por ciento de la pobla­ción y que esa masi­vi­dad se debe a que donde más sucede este delito es intra­fa­mi­liar­mente”, puntualizó en la presentación de la campaña, Sebas­tián, un sobreviviente de violencia sexual que logró la condena de su agresor.

En México, Animal Político, ha reporteado que un tercio de los casos tienen lugar en el entorno escolar. La escuela, un espacio en el que buena parte de esta comunidad lectora se mueve. Según la UNICEF «en un salón de clase de escuela primaria de 36 estudiantes, 7 niñas y 3 varones han sido o están siendo abusados sexualmente. De 36 niños, 10 sufren abuso». Pero también los espacios deportivos merecen nuestra atención.

«En el ámbito del deporte, el panorama se vuelve más complejo cuando aparecen las características propias de la cultura deportiva y de competencia que se configuran como factores de riesgo para las niñeces que lo habitan. Una alta tolerancia a la violencia y a las lesiones; el liderazgo autoritario y las relaciones de poder desequilibradas entre entrenadores y deportistas; que sea un sector dominado principalmente por hombres donde el contacto físico es a menudo indispensable; la importancia de la recompensa; son algunos de los elementos que el Consejo de Europa identifica como potenciadores del peligro», explica Sebastián. 

Aquí una guía de actividades de prevención del abuso sexual infantil para entrenadores, entrenadoras y profesorado de educación física que puede orientarnos para identificar, prevenir y acompañar también en otros contextos.

 

¿Quién les cuida?

“Sobrevivientes de abuso de diversas generaciones damos testimonio acerca de cómo, siendo niñas, niños y adolescentes víctimas pasamos delante de nuestras familias, de nuestras escuelas, de nuestras comunidades, nuestros barrios, nuestros clubes, dando múltiples señales, múltiples gritos silenciosos, sin que nadie supiera verlos ni escucharlos, sin que nadie se tomara el trabajo de decodificarlos porque, entre otras cosas, las infancias muchas veces no manifiestan que están siendo víctimas del delito de abuso sexual con palabras”, continúa Sebastián.

La campaña insiste en crear espacios para conversar entre adultxs y con niñxs y jóvenes sobre esta crisis, aprender a identificar las señales con las que ellas y ellos pueden sugerir o exteriorizar situaciones de violencia sexual e involucrarse activamente con colectivos e iniciativas que exijan al Estado y otras instituciones actuar y reforzar las campañas de prevención y condena de los abusadores.

“El silencio de los adultos es el principal cómplice de la violencia sexual en la niñez”, advierte Silvia Piceda. «Romperlo no exige realizar grandes hazañas. Puede comenzar con una conversación, una escucha atenta, la circulación de una herramienta o la decisión de no mirar hacia otro lado».

Sabemos que quienes sí denuncian, tanto en el momento en el que está ocurriendo el abuso o años después, son silenciadxs y puestxs en duda y se enfrentan con la red de encubrimiento de los agresores, que tanto difundió Lydia Cacho en nuestro país, y cuyos alcances y complicidades políticas fueron nuevamente evidenciados con la apertura de los «Archivos Epstein».

«La violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes es uno de los pocos delitos en los que la vergüenza suele recaer sobre la víctima y no sobre el victimario. Así lo reflejan las escasas y dispersas estadísticas disponibles en nuestro país: se estima que menos del 10% de los abusos sexuales ocurridos durante la infancia llegan a la Justicia», continúa Silvia.

A partir de la metáfora futbolera que propone la campaña de Adultxs por los Derechos de la Infancia, pienso, así, en un arbitraje que mire la tribuna adulta: ese lugar donde operan los mecanismos adultocéntricos que permiten, encubren o normalizan que estos crímenes sigan ocurriendo a la vista de todas y todos. Porque si las personas adultas somos los árbitros, ¿quién nos arbitra a nosotras?

La campaña insiste en que la protección no es un asunto secundario, sino una responsabilidad colectiva. Un arbitraje, entonces, comunitario, una red adulta cuidadora, en esa misma tribuna, como la que imaginan Silvia Piceda y Sebastián Cuattromo. «Para criar niños y niñas hace falta una aldea, una aldea adulta, no puede ser que la suerte de los niños y niñas corra con según qué familia biológica nació», señala Piceda.

Il. Adultxs por los Derechos de la Infancia.

Detenernos a observar conductas violentas, denunciarlas, preguntar por los silencios, charlar con los niños y niñas, verificar, como con el VAR (el sistema de videoarbitraje que permite revisar jugadas dudosas y corregir errores que el ojo del árbitro no alcanzó a ver) si una decisión se tomó demasiado rápido, sin revisión, sin repetición, sin contraste… Examinar críticamente nuestras propias prácticas y relaciones de poder. Reconocer que muchas de las amenazas que enfrentan no provienen de sus pares, sino de los propios adultos.

Y no darse por vencidos, garantizar su derecho a crecer seguros y libres de violencia y su derecho al juego, otro de los recordatorios de esta campaña. Que la inercia y las hegemonías actuales dejen de decidir qué cuenta como falta, qué queda fuera de cuadro y qué se deja seguir jugando sin revisión. Cuidar la niñez es parte del juego: es el juego, que no dependa ganar este partido contra la violencia sexual en la infancia de unos minutitos añadidos como tiempo extra.

«Sabemos que obligarnos a que prevalezcan los derechos humanos de infancia es un desafío absolutamente incómodo y que rompe con un paradigma central que ha sostenido y sostiene nuestros violentos y opresivos modos de relación y vinculación hasta la actualidad, pero considerar a la cría humana como el todo más importante a proteger es, a nuestro entender, la base imprescindible para lograr la construcción de un mundo mejor», escribe Silvia Piceda en su manifesto «Nos declaramos Niñistas».

 

¿Y en la mediación de LIJ?

Como en otros casos de censura, en la LIJ hay muchas obras que no se publican, se bloquean o se retiran de circulación cuando nombran abusos dentro del ámbito familiar, especialmente si implican a figuras adultas y más aún si abordan crímenes de violencia sexual.

La escritora Christel Guczka relata, y Graciela Bialet lo analiza en la entrada que mencioné, cómo Las fotos de Caro, un álbum sobre una niña que sufre el abuso de un tío, llegó a “desaparecer” de bibliotecas escolares pese a haber sido seleccionado en programas de fomento lector. Estas prácticas, en nombre de la protección de la infancia, terminan generando el efecto contrario: dificultan la comprensión del abuso y, como advierte Bialet, vuelven al silencio una forma de complicidad. 

En La letra invisible de un crimen pueden encontrar un amplio itinerario de títulos que ayudan a abrir esta conversación (aunque justo por esa censura muchos de esos libros son difíciles de conseguir) y otros que sumé como La breve pero significativa lucha de la Niña Ajolote, de Carolina Castañeda (Edelvives, 2019), Sólo es un piropo, de María Stoian (Océano, 2017) y Todos los cambios de la escritora Elizabeth Cruz Madrid (FOEM, 2016), la ganadora del Premio Barco de Vapor de México 2026, de quien también podríamos sumar Adiós a los cuentos de hadas (El Naranjo, 2016).

Por otro lado, desde que conocí a Silvia Piceda, amiga cercana de mi familia en Argentina, y supe de esas alarmantes cifras que revelan la escalofriante frecuencia de los abusos, siempre que asisto a una escuela intento estar atento a posibles señales. Algunas veces, gracias a la asistencia sostenida a un mismo salón, creí reconocer en algún comentario, actitud, dibujo o escrito algún indicio y lo conversé después con maestras o maestros. Casi siempre tuvo eco y, en alguna ocasión, me dijeron que la situación ya había sido identificada.

No se trata necesariamente de leer libros que nombren el abuso de forma explícita, también podemos confiar en cuentos y poemas que abran mundos, donde los personajes alzar la voz y expresen quiénes son, superen muchos peligros. Las metáforas son grandes aliadas.

Pero, para continuar con los títulos que podemos compartir con jóvenes y para volvernos mediadores más sensibles, recomiendo ampliamente Somos sobrevivientes. Crónicas de abuso sexual en la infancia, coordinado por Silvia Piceda y Sebastián Cuattromo (Alfaguara, 2021). El libro reúne testimonios de personas sobrevivientes narrados por algunas de las voces más destacadas de la literatura argentina contemporánea, entre ellas Claudia Piñeiro, Dolores Reyes, Gabriela Cabezón Cámara, Félix Bruzzone, Sergio Olguín, Claudia Aboaf, Juan Carlos Kreimer y Fabián Martínez Siccardi. Más que explicar el abuso, estas crónicas permiten escuchar a quienes lo atravesaron y comprender que detrás de las estadísticas hay vidas marcadas por el silencio, pero también por la posibilidad de ser escuchadas, creídas y acompañadas.

 

Más recursos

«Dentro de algunas semanas, las camisetas volverán al placard, las tribunas se vaciarán y el mundo dejará de mirar la cancha. La responsabilidad adulta, sin embargo, no termina con el último partido. En el club, en la escuela, en la calle y en casa, cuidar la niñez siempre es parte del juego», escriben Silvia y Sebastián.

¿Cómo apoyar esta campaña?

Compartir los contenidos en redes sociales y amplificar el hashtag #Cuidarlaniñezespartedeljuego, participar o impulsar acciones territoriales, y realizar una donación para sostener las actividades son algunas de las formas de acompañar. En su página web: cuidarespartedeljuego.com

También pueden encontrarse recursos de prevención y abordaje destinados a que más personas adultas aprendan a reconocer señales, escuchar sin juzgar, acompañar y buscar la ayuda adecuada. «El cuidado no empieza únicamente cuando un niño o una niña logra poner en palabras lo que está atravesando, sino también cuando una persona adulta presta atención a sus cambios de comportamiento, a sus juegos, a sus silencios y a todas aquellas formas que pueden adquirir los pedidos de ayuda».

Redes: @cuidarespartedeljuego @protectingispartofthegame

Sigue su agenda de actividades. Próximamente Jornadas de trabajo con la asociación Luminas en San Luis Potosí.

Sobre Adultxs por los Derechos de la Infancia

Colectivo independiente de Argentina nacido en 2012, conformado por adultos/as sobrevivientes de abuso sexual en la niñez, comprometidos/as con la defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes y con la visibilización en base al testimonio del delito de abuso sexual y otras violencias en la infancia. Además, se dedican al acompañamiento solidario de sobrevivientes y de protectores/as de niñeces víctimas en el presente y a la conformación de grupos de pares.

www.adultxsporlosderechosdelainfancia.com

Instagram: @adultxsporlainfancia | X: @adultxs | Facebook: Adultxs por los Derechos de la Infancia | YouTube: Adultxs por los Derechos de la Infancia

Herramientas, guías, reportes sugeridos por Adultxs por los derechos de la infancia.

DESCARGA GRATUITA: Guía de actividades de prevención del abuso sexual infantil para entrenadores, entrenadoras y profesorado de educación física

 

Entrada No. 283
Autor: Adolfo Córdova.
Fotografía de portada: Archivo Adultxs por los Derechos de la Infancia. 
Fecha original de publicación: 25 de junio de 2026.

Comparte tu opinión, deja un comentario.