Primero las noticias y las imágenes de las sacudidas, los edificios dañados, las personas corriendo, luego buscando a familiares entre el desconcierto, el dolor y la rabia por las respuestas oficiales tardías, insuficientes o atravesadas por la negligencia. En Venezuela, el doble terremoto del 24 de junio volvió a mostrar cuánto puede agravar una catástrofe la precarización sostenida de un país en dictadura, como lo resumió Valerie Weilheim: «El terremoto fue un desastre natural, la magnitud de la catástrofe no». Y desarrolla: «obstrucción a los cuerpos de protección civil, abandono del sistema de salud pública, crisis humanitaria desatendida y censurada, construcción estatal sin estudios de factibilidad y riesgos, transgrediendo la normativa sismoresistente, desmantelamiento de instituciones científicas encargadas de la prevención antisísmica…».

(Si no lo puedes visualizar a continuación, aquí la liga).

En algunas zonas de Colombia, estas condiciones se espejean. El sismo del 10 de agosto golpeó con especial fuerza al Chocó, uno de los territorios históricamente más abandonados por el estado. Además de la prohibir la entrada a los rescatistas del Ejército Mexicano, el presidente Abelardo de la Espriella sacó a relucir la falta de coordinación y un discurso de unidad nacional para proyectar su propia agenda.

Sin embargo, como siempre, entre la extrema izquierda y a la extrema derecha, son las personas, la sociedad civil, quien se organiza para salir adelante. Vecinxs, colectivos, organizaciones, voluntarixs, bibliotecas, artistas, docentes y comunidades enteras se han movilizado para hacer aquello que hace falta.

Después de los sismos, en el vertiginoso flujo de malas noticias, la emergencia deja de ocupar las primeras páginas de los algoritmos. Pero para quienes vivieron la catástrofe continúa otra etapa. Hay que volver a dormir. Volver a la escuela, a caminar por una calle sin pensar que puede volver a temblar. Volver a encontrarse con las otras y los otros.

Y hay algo de esa reconstrucción que interesa especialmente desde el lugar que ocupamos quienes trabajamos con libros, literatura y niñas, niños y jóvenes. Una historia no levanta una casa ni sustituye un medicamento. Un poema no resuelve el hambre ni una biblioteca reemplaza un techo. Pero leer juntas, escuchar una voz, jugar con las palabras, dibujar, conversar y volver a compartir un espacio seguro también forma parte de la reconstrucción.

Por eso comparto aquí algunas de las iniciativas que, desde la sociedad civil, están acompañando a las comunidades afectadas en Venezuela y Colombia. Entre ellas hay dos especialmente notorias: Leer para vivir, del Banco del Libro en Venezuela, y Leer es un refugio, impulsado por Velia Vidal y su red de colaboradores, junto con Fundalectura, en Colombia…

 

Y este sábado en Barcelona y Bogotá…

 

Para leer en contextos adversos y otros espacios emergentes

Después de los sismos de septiembre 2017, ocurridos en diferentes Estados de México, Michèle Petit publicó el ensayo «Transfigurar el horror en belleza», que fue retomado como prólogo en el libro Para leer en contextos adversos y otros espacios emergentes de descarga gratuita.

Además del ensayo de Petit, recomiendo particularmente ante la emergencia en Venezuela y Colombia, el texto «Metáforas para la reconstrucción», en el que Mónica Zárate recupera la experiencia de ese curso-taller para realizar intervenciones culturales después de terremotos (inspirado, de hecho, en programas del Banco del Libro de Venezuela, los desarrollados por Evelyn Arizpe y los del Programa Nacional de Salas de Lectura).

«‘Todos los vivíparos tienen su guarida’, decía Pascal Quignard. Estamos desnudos y somos frágiles, necesitamos un piso debajo de nuestros pies y paredes a nuestro alrededor. Puntos de referencia visuales, un paisaje. El abismo nos horroriza. Nos espanta ver que se hunda el suelo, que nuestra guarida se fisure (…)», escribe Petit.

Gracias a Evelyn Arizpe por hospedar el libro (que desapareció, como tantos otros materiales valiosos que producía la Secretaría de Cultura, de librosmexico.mx), muy valiosa herramienta.

 

Para ayudar: algunos canales verificados

Venezuela

Banco del Libro / Leer para vivir
IBBY Children in Crisis Fund
Donar al proyecto

Banco del Libro
acbancodellibro@gmail.com
+58 212 263 8442

Cáritas Venezuela
Donaciones oficiales

Colombia

Fundalectura / IBBY Colombia
Donación de libros infantiles y juveniles y otros suministros:
Diagonal 40A Bis #16-46, Bogotá
Lunes a viernes, 8:30 a. m. a 5:00 p. m.

Leer es un refugio
Puntos de recolección en Bogotá: Proyecto Kinder y Fondo de Cultura Económica – Librería México.

Cruz Roja Colombiana
Información oficial sobre la respuesta al terremoto

Entrada No. 285
Autor: Adolfo Córdova.
Fecha original de publicación: 31 de agosto de 2026.

 

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